Cap.7: ¿Ángel o Demonio?
Mis ojos no podían despegarse de aquel ser, no podía parar de verlo, el me veía con brillo en los ojos. Yo solo le veía como una boba. Hay dios porque me pasa siempre esto a mí, porque me fijo en gente que recién conozco y peor aun porque es tan guapo.

-¿Yo qué? – dijo él.

-Tú… - no podía articular palabra, me sentía una idiota diciendo solo Tú, tú, tú un millón de veces en la cabeza ¡Acaso no tenia mas monosílabos!

El se me quedo observando, se reía de mi como un idiota, esto me hiso enojar, bueno igual la culpa era mía por solo haber dicho TÚ. ¿Realmente que había pasado conmigo? ¿Acaso William me había afectado el cerebro y este tipo me había desquiciado más?

-Creo que debes de estar pensando que soy retrasada, pero me gustaría que me entregaras mis cosas por favor- dije haciéndome la que no pasaba nada.

-Si las quieres debes pagar un precio – dijo él con burla en el rostro.

Me dio una rabia que lo único que deseaba era poder sacarle los ojos. Que se creía aquel chico, como que debía pagar un precio para que me devolviera mis cosas, eso no era justo, eran mis cosas el no tenia porque comportarse así. Tarado.

-¿Ah sí? ¡¿Y que sería según tú?! – ¡Maldición! había vuelto a decir Tú, ya me estaba exaltando, mi voz sonaba como la de una histérica.

-Tú SANGRE – dijo serio y con aquel brillo en los ojos.

-¡Estas de broma o que! Pues fíjate que no es graciosa esta situación, me estoy retrasando y todo por tu culpa – le rete.

-¿No me crees? ¿Crees que estoy jugando? – se reía.

Este tarado se estaba burlando de mi, ya me tenia harta y peor aún me volvía loca de una manera irracional, sabía que tenía que irme, es mas era consciente de eso pero no podía, simplemente no podía hacerlo. Algo me impulsaba a quedarme cerca de él, algo que ni siquiera entendía era como si una fuerza sobrenatural me hiciera estamparme ahí junto a él. Me empezaba a poner nerviosa, entonces me atreví a decirle lo que no le había dicho al principio, le hable de mi sueño, sueño en el cual había aparecido.

-Pues claro que no y si fuese así, te diré que ya bebiste bastante sangre de mi en mis sueños – dije molesta y con una sonrisa malévola saliendo de mi cara.

Si quería jugar a ser un desquiciado, yo también podría hacerlo de hecho ya mi familia lo pensaba por aquel estúpido sueño, pero aquello me divertía, le gustaba jugar, pues yo también podía jugar.

Su semblante se helo, parecía un fantasma, un ser sin expresión alguna, el brillo de sus ojos desapareció inmediatamente aquellos lindos ojos quedaron sin vida, me miraba desconcertado con la vista fija en mi rostro. Entonces acaricio mi mejilla, sentí su fría piel pero era como sentir fuego, su contacto quemaba, bajo lentamente por mi mandíbula, mi cuello y se detuvo, tomo mi collar con una de sus níveas manos, lo acaricio con la esperanza en los ojos y solo articulo una palabra.

-Tú… - dijo él.

-¡No te burles de mi! Ya basta, es en serio estoy harta de esto devuélveme mis cosas y déjame en paz.

Agarre mis libros y empecé a caminar no quería mirar atrás, sabía que si lo hacía volvería corriendo hasta donde ese ángel destructor. Porque eso era, un ángel destructor, había destruido toda las ganas de querer verle, tocarle y por sobre todo sentía cierto recelo en tenerlo cerca de mí. Dolía dejarlo ahí, podía sentir que mi corazón se quemaba. No entendía nada, de nada, hace 5 minutos atrás yo pensaba en William en como poder hablar con él, pero todo cambio con haber chocado con ese simple chico, un torpe he idiota chico.

-Espera, espera… - gritaba él con su melodiosa voz.

No te des vuelta Leticia, no lo hagas, sigue adelante, sigue, te queda poco para llegar al instituto- me decía a mí misma. Entonces se me crispo la piel, sentí su fría mano apoderándose de la mía, su frio aliento cerca de mi cuello, no podía respirar, me sentía tan mareada, su olor era embriagador quería que me besara con todas las fuerzas posibles, quería sentir sus labios sobre los míos, que nuestra respiración fuera una sola. No podía pensar en nada más que en ese ángel o demonio, el se estaba apoderando de mi de una forma que nadie podría causar jamás. Mis sentidos me decían que me fuera, que me alejara de él, que jamás seria para mí pero no podía hacer caso a todo aquello, no teniéndolo tan cerca de mí. Mi corazón latía desaforado, podía sentir como mis mejillas estaban más coloradas. Todo su ser quemaba al contacto con mi piel.

-Adiós Leticia. – susurro cerca de mi cuello y luego beso mi mejilla.

Se aparto de mí, yo me gire y vi su rostro con una sonrisa de triunfo gigante, empezó a alejarse por el camino que dirigía al lado contrario del instituto. ¡¡Arrg!! Quería partirle la cara en ese instante ¿qué le pasaba? O mejor dicho ¿Qué me pasaba a mí? ¿Por qué aguante todo esto? ¿Por qué deje que se apoderara de mí? ¿Cómo era posible?

Me odiaba en ese minuto, lo único que quería era irme a casa y llorar, lamentablemente así son mis reacciones, cuando me enojo demasiado en vez de ser fuerte y orgullosa, me pongo débil y llorona. Lloro por cualquier insignificancia. Sabía que no podría explicarle a mi madre porque llegaba a casa, o porque lloraba, me tomaría por loca si le decía que había visto al Ángel… no, al DEMONIO de mis sueños, porque en eso se había transformado en un Ángel o demonio destructor, destruyo completamente mi autocontrol me sentía enojada conmigo misma por haber deseado con cada célula, poro y diminuto organismo querer besarlo. Aquellos deseos y sentimientos se habían agolpada dentro de mí, fue como magia. Claro eso era magia, algún hechizo debía haber hecho ese chico para que yo le deseara con tanto ímpetu.

Una frase vino a mi mente como un relámpago.

“El amor es un continuo subir y bajar, una guerra sin tregua ni paz.”

Era tan tonto pensar en ello justo en el momento de haberme encontrado con el chico más
interesante, deslumbrante y misterioso del mundo, porque era así Misterioso en cada partícula, ¿como un ser así podía ser tan insoportable?, era guapo pero insoportablemente misterioso ni siquiera le había preguntado su nombre – ALTO – pensé – el si sabe mi nombre, ¿de dónde lo sabe? Yo no se lo dije. Los nervios empezaron a atacarme, sentía mis piernas como la gelatina, todo me daba vueltas, rápidamente me senté en el piso, ya sé que era raro ver a una muchacha sentada en el piso de la calle, pero la verdad no me sentía nada bien, estaba total y completamente mareada. Apoye mi mejilla en mis rodillas y trate de respirar acompasadamente, tenía miedo, esa era la verdad, tal vez aquel chico si hablaba en serio y no estaba jugando cuando dijo que quería beber mi sangre.

-¿Te sientes bien? – dijo una dulce voz, una que no había escuchado jamás.

Levante mi rostro para poder verle, era un joven, como de 17 o 18 años, alto de cabello castaño, con ojos azules, era muy hermoso tenía una cara angelical.

-No, la verdad no me siento bien – respondí, mi voz sonaba horrible.

-Pues no tienes buena pinta, quieres que te lleve a algún lado.

-No, no te preocupes, se me pasara, solo ha sido un ataque de pánico que sufrí recientemente.

Se me quedo mirando con los ojos abiertos como platos y respondió.

-¿Te han hecho daño? ¿Alguien te ha robado algo?

La cordura pero aparte de eso nada mas, no te preocupes ha sido solo un chico o no estoy segura tal vez un demonio que ha querido beber de nuevo mi sangre, claro no te comente que también se me apareció en un sueño y ahí sí que bebió mi sangre, estuve mal por unos días pero ya paso, no hay de que alarmarse – pensé. Realmente me estaba volviendo paranoica.

-No, solo me he sentido mal – dije tratando de sonar mejor.

-Oh, claro. ¿Quieres que te lleve a algún lugar?

-Pues te molestaría acompañarme hasta mi instituto, es que no estoy segura de llegar viva hasta allá – hable tratando de sonar graciosa.

El me dedico una sonrisa y me ayudo a incorporarme. La verdad lo que le había dicho era cierto, no estaba segura de llegar viva al instituto por el miedo que me provoca ver a aquel chico extraño, ya había quebrado mi autocontrol una vez, si lo volvía a encontrar no sería capaz de contenerme o peor aun si sus “palabras” fueran ciertas, el quizás bebería mi sangre. Deseche rápidamente estos pensamientos y procure ser lo más normal posible, aunque me sería difícil con tantas cosas en la cabeza.

-Bueno y ¿cuál es tu nombre?

-Caleb, soy Caleb Mondragon. Y ¿Tú?

-Bueno yo soy Leticia Bertoglia.

-Un gusto pequeña Leticia.

Con esas palabras me recordó a Stefan, como el primer día que les había visto a aquellos tres hermosos chicos. Esto me hizo recordar inmediatamente a William y mi corazón se aprisiono. Para que no se notara mi pena empecé a hacer preguntas a Caleb porque nunca lo había visto por aquí.

-¿Eres nuevo aquí?

-Sí, acabo de llegar hoy a Dover, de hecho voy al instituto ahora, igual que tu.

-Oh, seremos compañeros entonces ¿en qué año estas?

-Estoy en cuarto año y ¿Tú? – pregunto con un brillo en los ojos.

-Estoy en tercero, que lata que no estés en mi mismo año, podríamos haber sido buenos amigos – le dije.

-Pero igual podríamos ser amigos ¿no crees? – me mostro una encantadora sonrisa y no me pude negar.

-Claro que sí.

-Bueno entonces no se diga mas, desde ahora seremos muy buenos amigos pequeña Lety.

Sonreímos el uno al otro y nos dirigimos al instituto, hablar con Caleb se me hacia fácil, era un chico muy simpático aparte de ser un caballero.

Nos despedimos en la entrada del pasillo ya que él iba al gimnasio y yo me dirigía al aula de literatura, habíamos quedado a la salida del instituto a conversar un rato de camino a casa, asique ese día no sería tan malo, después de todo tenia a Florencia y a Caleb como amigos y seguro se caerían bien, lo que si sería un punto aparte era mi situación con William; no lo había visto en todo el día y de seguro sería un gran problema tratar de hablar con él, pero estaba dispuesta a hacerlo costase lo que costase. Entre rápido al aula de literatura porque a la Sra. Bernard le cargaba la impuntualidad, procedí a tomar asiento y a escuchar la clase. La mañana entera estaba transcurriendo de lo más aburrida, después de literatura me tocaba introducción a la física y de ahí tendría que partir a gimnasia.

Por fin me había vuelto a juntar en una clase con Florencia, nos tocaba gimnasia juntas asique hicimos los ejercicios en pareja como había mandado el profesor Lerner. Ella me observaba de manera muy atenta por cualquier dolor o queja que hiciera, estaba segura de que mi madre le había dicho que al más mínimo dolor de uña me llevara a enfermería.

-¿Has visto a los chicos? – pregunte a Florencia en tono despreocupado.

-Sí, hoy me junte con Stefan en la entrada, de lejos pude divisar a Baltasar quien iba con una muchacha muy bonita de la mano y pues… William ahí esta – respondió.

-Ah pues qué bueno que todos ellos se encuentren bien.

-Oh, vamos Lety tu sabes que no estás tan despreocupada como aparentas, conmigo no puedes fingir, soy tu amiga por si no lo recuerdas – dijo algo ofuscada.

-"Amiga" que no me quiso decir nada de William en toda la semana.

-Pero Lety que querías que hiciera, no podía estar pendiente de él todos los días, no con tantas chicas rondándole encima a Stefan.

Su cara revelaba vergüenza por todo lo que me había revelado, yo sabía que a ella le gustaba Stefan pero no pensé que ese sentimiento hubiese crecido tan rápido.

-Tienes razón Flo, lo siento de veras es que esta situación con William me supera peor aun con aquel chico destructivo que no se qué quiere de mí, me anda rondando como un idiota – pegue un suspiro mirando al piso.

-¿Cómo? ¿Qué chico?

Oh dios había hablado demasiado, no podía soltarle todo lo que me había pasado esta mañana de camino al instituto, me tomaría por demente si le volvía a hablar de mi Ángel destructor, aquel endemoniado ser de mis sueños que ahora se había vuelto de carne y hueso. Estaba segura que se alarmaría y le diría a mamá, aparte yo había sido la única que le había visto o tal vez ¿me lo imagine? Hay que lio tenía en mi cabezota.

-Nada, nada. Es solo un chico de primero que me hostiga, solo eso.

-¿Estás segura? – pregunto dudosa.

-Sí por supuesto.

Trate de cambiar rápidamente de tema asique le pregunte de su relación con Stefan, aquello la mantendría entretenida por unos momentos.

-¿Y qué tal vas con Stefan?

-Emmm pues no lo sé.

-¿Cómo que no lo sabes? ¿Te ha besado, te ha pedido ser novios o acaso está ciego que no te ve?

-No lo sé, ni idea, el otro día nos besamos pero hubo un momento en que él se detuvo, dijo que esto no era correcto. Lo hubieses visto, tenía una cara de tortura enorme, de ahí que no nos hemos besado, ni siquiera me toma de la mano.

Florencia hablaba con mucha tristeza en la voz, era horrible escucharla porque yo me había sentido de la misma forma con William a pesar de que no nos habíamos besado ni nada pero me dolía su rechazo, no me importaba que no me quisiera pero lo único que necesitaba saber era si seriamos amigos o me ignoraría por el resto del año escolar. Realmente mi cabeza estaba hecha un lio, primero William, segundo aquel estúpido chico y por último Florencia, me daba una pena enorme tener que verle de esa forma.

-Vamos Florencia, no te desanimes tal vez solo está un poco confundido pero ya verás cómo se le pasa y se da cuenta a la chica que tiene a su lado.

-Ojala sea así – dijo ella en un suspiro.

-No te preocupes, yo me encargo – comente – recuerda que este viernes es el baile de principios de año, asique… mmm… me encargare de que vayas con él.

Reímos juntas y pude ver que la tristeza se le había pasado, por lo menos algo había ayudado hoy a mi amiga. Ahora lo que me quedaba enfrentar era a William esto no sería para nada fácil.

Partimos a las duchas, me duche muy rápido y procedí a salir de ahí para arreglarme, ate mi cabello en una coleta. Salimos de ahí junto con Florencia las dos muy animadas ella porque vería a Stefan y yo porque por fin tendría mi conversación con William O al menos eso esperaba, tenía
toda la tarde para resolverlo.
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1 Response
  1. camila_zoe Says:

    ola mi nombre es camila me gusto tu historia sigue escribiendo lo haces muy bn....
    ojalas puedas pasarte por mi blog y te guste http://blackskyandblood.blogspot.com


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