Cap.19: Los Lazareto.
Me alzo fuerte al tratar de meterme por la abertura de la cual unas horas atrás yo me había escapado, nuestros cuerpos se estremecieron al estrecharme junto a él. La mirada de él estaba algo perturbada al encontrarnos tan cerca pero yo realmente me encontraba fascinada, era como si los papeles entre él y Caleb se hubiesen intercambiado de ser un chico odioso empezó a mostrar su lado más amable para conmigo mientras que mi mejor amigo se convirtió en un traidor ante mis ojos, el me odiaba.

Nos despegamos y ambos miramos a nuestro alrededor, toda la familia de Vladimir se encontraba en su habitación sus rostros iban desde la expectación, enojo y felicidad. Era muy extraño verlos a todos ahí reunidos, más cuando se suponía que no queríamos ser “molestados” por eso nos habíamos metido a escondidas.

-Nos han pillado – susurre para mí misma.

Eloana soltó una risita justo en el instante en que hable, Baltasar le pegaba un codazo, William miraba algo ofuscado a Vladimir y un poco apenado hacia mi persona; Camile como siempre con su mirada Dulce mientras que Alistar y Stefan reían por mi comentario al igual que Eloana. Nadie dijo nada por un instante hasta que Vladimir paro ese silencio que parecía eterno.

-Bueno Familia aquí la tenemos, ella es a quien esperamos durante tanto tiempo…

-¿Qué? – pregunte.

-¿Querías respuestas? Pues te las daré, antes de empezar quisiera presentarte a cada miembro de nuestra familia – dijo él.

-Vladimir no te burles de mí, yo sé quien es cada miembro de tu familia ¡Idiota! – se me estaba acabando la paciencia y no ayudaba el hecho de tener sueño, esto me ponía de un humor de perros.

Todos en la habitación rompieron en risas cuando dije esto. Me avergoncé por mi repentino mal humor, las mejillas estaban de un tono rosa.

-Lo sé, pero la realidad es que no los conoces como realmente está compuesto nuestro círculo –hablo mientras acariciaba mi mejilla derecha ese gesto parecía tan intimo para mí, nunca antes habíamos tenido oportunidad de mostrar lo que sentíamos ¿Acaso yo de verdad le importaba? Bueno ahora no era tiempo de pensar en ello ya que “supuestamente” me presentaría a su familia de forma correcta.

-Bueno pues estoy esperando – le dije mientras separaba nuestra mirada y dirigía mis ojos a los Lazareto.

El comenzó a hablar en un tono bastante especial y educado, era el empleado por los caballeros de la antigüedad, lo hacía parecer más viejo de lo que era – o quizás no –me dije al pensar en Vladimir como un verdadero bebedor de sangre.

-Eloana Margarita Lazareto de Lombardo esposa de Baltasar Agustino Lombardo quien actualmente lleva el apellido Lazareto, Camile Dominique Lombardo de Lazareto esposa de Alistar Dustino Lazareto Guzzini, mi tía Camile es hermana de Baltasar – se pauso por un minuto para ver mi cara de sorpresa luego prosiguió con las presentaciones – Stefan Gaetano Lazareto Lombardo Guzzini es hijo legitimo de Alistar y Camile por lo tanto es mi primo; William Justino Lazareto Guzzini es hermano de Eloana y Alistar, por tanto es…

Se vio interrumpido por mis palabras.

-Tu padre, sangre de tu sangre - concluí por él.

-Sí – contesto.

-Tu madre es Sophia Giuliana Bertoglia de Lazareto.

-¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo ha dicho? – pregunto William.

Mirando por la ventana a la larga y oscura noche que me esperaba respondí a William pensando no solo en Sophia sino también en toda mi existencia, en mis recuerdos y sobre todo en la historia que nunca conocí acerca de mi nacimiento, mi procedencia, estaba segura de que algún día lo descubriría pero esta noche no; me sentía encadenada a una noche oscura por siempre.

-Ella me habla… siempre que estoy en aprietos se comunica conmigo – respondí algo anonadada por revelar todo aquello, la misma Sophia me dijo que debía tener mucho cuidado en hablar de nuestra “conexión” porque si ellos lo averiguaban buscarían la forma de romperla – ustedes son vampiros ¿no es cierto?

Nadie me contesto, todos se observaban entre sí para tratar de buscar una explicación lógica de lo que yo revele hace unos segundos atrás, una lagrima caía lenta y serena por mi mejilla mientras seguía aguardando por mis explicaciones que claramente tardarían en llegar.

-¿Leticia? ¿Estás segura de querer saber lo que somos? – pregunto Eloana mientras posaba sus manos tan finas y delicadas en mis hombros.

Yo la mire expectante, con un gesto asentí - ¿Qué puede ser peor? - Prefería saber la verdad aunque costase escucharla, habían demasiados cabos sueltos en mi cabeza ya no solo se trataba de ellos, de su llegada y sus acciones, también se trataba de mí, de mis sueños, la forma en que ellos sabían más de mi historia que yo misma, conocían partes de mi vida que se mantuvieron en secreto, ocultas durante 17 años.

-Sí Leticia… somos vampiros – me dijo Eloana tratando de sonar dulce pero un asido amargo se dejo ver en su voz quebrándola al final.

“Esta es su realidad Leticia. No los juzgues sin saber lo que ha pasado, su esperanza eres tú nadie más que tú…” –La voz de Sophia resonaba fuerte en mi cabeza.

¿Cómo podría juzgarlos? ¿Por qué me hablaba de juzgar? Si yo no era quien para eso.

-¿Qué soy yo? – pregunte de inmediato.

-Tú eres humana por supuesto – contesto Vladimir a mi pregunta.

¡Qué idiota! – pensé.

No era momento para mis preguntas idiotas, trate de aclarar ciertos puntos con un miembro en especifico de la familia Lazareto, después de todo esta era la noche de mis respuestas asique tendría que aprovechar el momento.

-William necesito hablarte… a solas.

La habitación se fue despejando poco a poco, Eloana, Baltasar, Stefan, Camile, Alistar se retiraron de inmediato al escuchar mis palabras había solo una persona junto a mí aparte de William. Realmente no quería que se fuera, quería que se quedara a mi lado pero sí lo hacia se enteraría de todo lo que tenía que hablar con su “padre” – que extraño sonaba todo eso, William el chico del que creí estar embobada era padre del chico de mis delirios secretos. Tome su mano y le di un fuerte apretón el solo me miraba con esos ojos verdes tan grandes y encantadores. No se retiro inmediatamente.

-Estaré bien Vladimir, es tu padre no puede hacerme daño –le dije dándole otro apretón.

¿Qué podía salir mal? Después de todo ellos trataban de protegerme ¿no es así? William estaba algo inquieto enfrente de nosotros como si nuestra intimidad le afectara o le doliera mucho.

“No le afecta tu intimidad con Vladimir es solo que tu le recuerdas mucho a mí. Él aun me espera Leticia…” - Respondía Sophia en mi cabeza.

No tenia respuesta alguna para lo que la madre de Vladimir me decía en mi mente, en vez de eso me fije en Vladimir quien mostraba una pelea interna entre no dejarme ahí con su padre o salir del cuarto para reunirse con los demás.

-Se que no te hará daño, el te quiere tanto como yo – se pauso un momento para elegir bien sus siguientes palabras – No te quiero a solas con él.

-Por favor – susurre.

-No supliques – contesto para mí y luego se dirigió a su Padre sonando más como un hermano celoso – Recuerda quien es, no la confundas.

Saliendo rápido del cuarto dejando la puerta tras de sí cerrada con un golpe. William me miro expectante, sus rasgos mostraban incógnitas que necesitaban ser respondidas pero antes de yo responder sus preguntas él tendría que responder todas las mías.

-Espera –puse la palma de mi mano arriba y continúe antes de que el hablara – tendrás que contestar mis preguntas William. Créeme son muchas, me debes una explicación por cada vez que te mostraste arisco hacia mí pero antes quiero saber el porqué, ese porque que vengo arrastrando desde la vez que te llame por teléfono y me rechazaste.

Mi voz sonaba fría y algo manipuladora si quería conseguir respuestas tenía que ser inteligente y aprender a manipular a las personas para que me dijeran la verdad, no quería quedarme con preguntas sin respuestas y esta era mi oportunidad de obtenerlas. Él quería saber acerca de la forma en que me comunicaba con Sophia y yo quería entender un poco más sus reacciones.

-Lo siento tanto Leticia

-No lo sientas solo dímelo y ya – suspire mientras me dejaba caer en la mecedora.

Estaba tan cansada que apenas me podía mantener en pie, los parpados me pesaban demasiado pero no me iría a dormir sin al menos conseguir algunas respuestas, no estaba segura de si al día siguiente estarían dispuestos a contarme la verdad o se arrepentirían.

-Tú te pareces tanto a ella y yo… entiéndeme por favor jamás quise dañarte, hacerte sentir mal es solo que me ilusione, al verte a los ojos era como si Sophia estuviera de nuevo a mi lado –su voz se rompió.

Instantáneamente me levante y lo abrase fuerte. Nos separamos recordando la advertencia de Vladimir, era cierto William me quería porque yo le recordaba a su esposa muerta Sophia y yo solo había estado confundida respecto a los sentimientos que emanaban de él, confundí las cosas al verlo tan interesado en mí. Que idiota fui.

-Ahora entiendo muchas cosas William. Si tan solo me hubieses dicho que solo querías mi amistad yo no me hubiese devanado los sesos pensando en que realmente yo te importaba, buscando mil formas de agradarte otra vez.

-Es que si me importas – dijo rápido para luego agregar – pero no de la forma en que tú pensabas.

-Lo sé ahora lo entiendo, sé que me ves y yo te veo como amigos – conteste más para mí que para él, ahora estaba segura de eso de mis sentimientos hacia William. Yo había buscado su cariño solo para sentirme protegida y querida, no porque realmente lo quisiera.

La verdadera interrogante era a quien quería realmente.
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Ahhhh!
Hoy me he topado con un mensaje subliminal como dice mi hermano! ZzzZ
qe me h dadoo un sueño pero qe Horrooor!! Jajajajaja, Cam si me llego tu correo ehehehe!!

Asique como me han dicho textual que soy "loca" y "desquiciada" por dejarlos sin capituloo duranteee tanto tiempo XD ... -Si Cam esto es para ti - y entonces dijee.. porqe no?? mejor les subo el ultimo cap que tengo terminado y asi no los dejo con tanta desesperación!!

Por eso mis queridos blogerooos les traigoo ... su capi -.- al rato XD!
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DESAPARECIDAAA! *.*
Hola mis queridos Bloggeros!

Bueno empiezoo ...

Que si estoy desaparecida?? SI!

Que si no he escrito nada para publicarles? Si

Que si no les subo capi en un monton de siglos más?? Si U_U



NO tengo excusa alguna para disculparme con ustedes por no ponerles ni siquiera una linea... un pedazito de capitulo... pero es que no me animo a escribir, llego muerta del trabajo, miro la compu y la cama... y prefiero MIL veces tirarme a la cama perezosamente a dormir!!

Lo siento pero hasta nuevo aviso no habra capi!

:(


Perdon! T___________T
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Portada Libro #Hielo y Fuego.



Ejem, ejem... Bueno mis queridisimos Lectores, mis fans number One! Aqui les traigo una SORPRESOTA jajajaja esta es La gran Portada para mi Libro.

Gracias a Kinata - una gran chica - tenemos Portada del Libro numero Uno en donde - como ya saben - se relata la historia llena de misterio de Leticia y ... bueno ya lo sabran jajajajaja!
Quisiera agradecer por este maravilloso regalo a kinata quien se tomo la molestia de diseñar y amononar la imagen y bueno ustedes entienden no'?? XD

Espero que dejen sus comentarios haciendome saber si les gusta la Portada o No oki???
Recuerden que su Opinion es muy importante para mi !!

Los quiero un monton mis Fans! *(Ya estoy empesando a creerme el cuento jejeje)*
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Cap.18: Renato Ludovic D´ gostine.
Inmediatamente mi mirada quedo reducida al asombro, mi rostro mostraba claramente lo que pasaba por mi cabeza - ¡Perfecto! - simplemente aquel chico era perfecto, los pómulos altos, los ojos de un dorado que parecían oro liquido, el cabello con pequeños risos juguetones de color caramelo como el mío, labios delgados pero no por eso dejaban de ser hermosos. Llevaba puesta una camisa de color negra a rayas que marcaba sus músculos demasiado pronunciados – créanme, estaba para comérselo - combinaban unos jeans oscuros perfectamente con la parada de un tipo realmente pedante pero que en realidad no lo era, cuando me quede muda frente a su presencia me sonrió de una manera que por poco y me desmayo ahí.

-Linda, si vas a poner esa cara cada vez que aparezco creo que por lo menos deberías llevar contigo algún bastón para no caerte – dijo muy risueño.

De mi boca no salió ni siquiera un gemido, una sonrisa o alguna reprimenda, no era capaz de mirar a ningún otro lado – mejor dicho a nadie más - que no fuese… ¿Cómo lo llame? ¿Renato? ¿De dónde conocía su nombre? Antes de seguir haciéndome un montón de preguntas Samanta empezó a acercársele y rondarlo con esa mirada de “putilla” que solo ella podía emplear en un desconocido que claramente había llamado su atención.

-¿Quién eres guapito? ¿De dónde saliste? – pregunto.

-Primero “niña” no me llamo guapito, segundo eso no te incumbe y tercero podrías dejar en paz a Leticia mira que ella no está para tus estupideces tiene cosas más importantes de las que preocuparse, lo que me recuerda que debemos irnos – hablo tan seguro de sí mismo que por poco y se me desencaja la mandíbula ahí mismo por abrir tanto la boca.

Valla este tipo me empezó a caer bien, tenía dos puntos a su favor uno porque era guapísimo y el segundo claramente por poner en su lugar a la Bruja de Sam. Él tenía razón yo ocupaba mejores cosas de las que preocuparme – contando todo lo que ocurrió el día de hoy – de cierta forma me inspiraba confianza. Todos a nuestro alrededor se quedaron en silencio observando aquella
escena.

Claramente Samanta estaba que echaba chispas no solo por mi reciente aparición sino también por el comentario de mi “rescatador” – era gracioso pensar de esa forma – realmente sentía una conexión algo rara incluso fuera de mi razonamiento, era como si lo conociera de toda la vida, como si alguna partecita de mi gritara que Renato pertenecía a mi mundo tanto como yo al de él.

Extendió su mano como un caballero del Renacimiento y yo sin pensarlo dos veces entrelace mis dedos como lo había hecho con la mano de Cristian, por supuesto él se tenso y no soltaba mi otra mano, no me dejaba libre.

-Leticia suelta a ese tipo – dijo firme y algo ofuscado.

-Para tu información chiquillo este “tipo” tiene nombre – Renato hiso una pausa y prosiguió – Que descortés de mi parte no presentarme, Soy Renato Ludovic D´gostine pero claro ese nombre es solo para los amigos y tú claramente no perteneces a ese círculo.

Otro punto para Renato - ¡Sí que es genial! – me dije mentalmente mientras le sonreía como una boba.

-Ahora querida debemos retirarnos, ¿Vamos? – pregunto dándome una sonrisa tan sexy que me helo el vello de la nuca.

-¡Claro! – conteste demasiado animada, mi voz me delataba completamente.

-Pero Leticia no puedes irte con un desconocido – reclamo Cristian.

-Oh no te preocupes, Renato es un amigo… uh… de Emilia ¿no es cierto Renato? – pregunte rápido, sabía que si no le daba algún tipo de explicación a Cristian este llamaría a mi madre y claramente no era una buena idea.

-Por supuesto – respondió de inmediato, al parecer mi nuevo acompañante entendió la indirecta.

Tenía muchas cosas en las que pensar pero más aun me intrigaba este chico y no lo dejaría ir así como así, el me conocía a mi – o al menos mi nombre – asique no me quedaría con las ganas de saber que ocurría. Todo se volvía tan complejo en mi vida que ya no importaba mucho si le agregaba un nuevo problema – un problema muy guapo – sí, lo sé no debería pensar en eso pero y ¿Qué? Vladimir era un idiota, lo que en su momento sentí por William no era nada realmente, Caleb me rechazo botándome de su casa y ahora tenía la oportunidad de conocer a este chico que al parecer era el mejor de todos los anteriores ya nombrados.

Cristian soltó mi mano y yo sin siquiera dirigirme a darle un gracias por sacarme de las “garras” de Vladimir me fui con una sonrisa de cinco metros de ancho al lado de un desconocido totalmente guapo y misterioso.

Caminamos un par de cuadras tomados de la mano como si fuese lo más normal del mundo yo había logrado – con mucho esfuerzo – dejar de mirarlo pero aun sentía su mirada fija en mí, me observaba intrigado, mirando hasta lo más insignificante. De repente esto me empezó a molestar, mi aspecto era horrible y el no paraba de mirarme, me ofusque un poco, solté su mano me pare en seco y con las manos en mi cintura lo mire de frente regañándole.

-¡Quieres dejar de Observarme así! Me pones de los nervios – le dije gruñona.

El sonrió, subió su mano derecha a mis pómulos acariciándolos de una forma tan tierna y paternal que me sonroje como un tomate. Sus dedos se paseaban por todo el contorno de mi rostro, luego iban hacia mi cabello despeinado tratando de ordenarlo y peinarlo con sus dedos suavemente. Mi corazón daba brincos con una inexplicable felicidad pensé que aquella escena duraría por siempre en silencio cuando por fin hablo.

-Eres tan hermosa – se pauso para dedicarme una última mirada y me abrazo tan fuerte como si nunca quisiera dejarme ir – te extrañe tanto pequeña.

-¿De qué va esto? – las palabras salieron disparadas por mi boca.

-¿A qué te refieres? ¿A lo que te has vuelto tan hermosa o a lo de que te extrañe? – pregunto él separando nuestro abrazo.

-Yo no te conozco… Tú… - mis palabras se vieron interrumpidas por el agarre que me lanzaba a otro cuerpo que claramente estaba cerca de nosotros y yo no había notado.

-¡Aléjate de ella! ¡No vuelvas a tocarla en tu vida! – gruño esa voz que se había vuelto tan familiar en estas últimas semanas.

Era como si estuviese en un concurso de machotes o se creerían de la prehistoria. Hoy me zarandeaban de un lugar a otro sin siquiera yo quererlo.

Vladimir me tenia agarrada a él con tal fuerza que me estaba lastimando. Era tan posesivo su agarre que me dio miedo.

-Vladimir suéltame ¡Me lastimas! – le grite tratando de deshacer la presión de sus manos.

-¡Suéltala idiota! – dijo Renato mientras le mandaba un puñetazo a Vladimir.

Él me soltó de inmediato cuando yo sin siquiera quererlo me puse a llorar como una niña, mis reacciones estaban implícitas por todo lo que ocurría a mí alrededor en este corto tiempo.

Vladimir me miraba preocupado y avergonzado por su repentino ataque de furia mientras que él tal Renato me abrazaba explicando que todo iría bien ahora que el regresaba a mi lado, no tenía ni la menor idea de lo que trataba de expresar pero no me importaba, yo no lo conocía, solo quería volver a estar tranquila y en paz – Caleb – como siempre mi mente viajaba de nuevo a los recuerdos que tenia junto a la única persona que me daba Paz este último tiempo. Al recordarlo llore con más ganas y desesperación.

-Leticia… yo lo siento, no fue mi intensión asustarte – dijo Vladimir claramente avergonzado.

-Idiota mira como se ha puesto por tu culpa.

Yo ni quiera quería decirles que se callaran, separe mi cuerpo del abrazo de Renato y me acerque abrazando a Vladimir – Piensas en él como si fuera Caleb – me decía mi mente respondiendo a mi agitado corazón, me sentía morir y la verdad no tenía ni idea porque, tal vez todos los sentimientos que me había guardado durante tantas semanas ahora fluían a través de las lagrimas. Me aferre tan fuerte a Vladimir temiendo también perderlo a él como había perdido a Caleb, mi llanto se transformo en jadeos desesperados buscando aire.

-Tranquila, todo va bien estás segura ahora cariño – hablo con su voz más dulce.

No conocía esta faceta de Vladimir pero me gustaba sentirme segura, realmente él no era tan mala persona como yo pensaba solo un poco gruñón y odioso pero no era un completo idiota. Levante mi mirada y le hable entre jadeos.

-Me lo pro-me-tes – dije entrecortadamente y con un poco de hipo.

-Sí – contesto mirando fijamente a mis ojos, el verde de su mirada se convirtió en una flama de fuego junto con la intensidad de sus palabras, olvidándonos de la presencia de Renato se acerco a mi abrazándome tan fuerte que me costaba respirar. Fue un abrazo en el que se mostraba desesperación de parte él, que se vio opacado por la presencia de aquel desconocido.

-Ahora si no fuera mucho pedir, suéltala si no quieres otro puñetazo en tu rostro.

Deshicimos nuestro abrazo pero en ningún momento me aparto lejos como yo esperaba que lo hiciera.

-¿Qué quieres? ¡Deja de fastidiarnos la noche! – dijo Vladimir.

-Y tú deja de tener ese tipo de pensamientos hacia Leticia, ella no es de ese tipo de “chicas” – me miro preocupado y luego siguió dirigiéndose a Vladimir – y lo que quiero es hablar a solas con ella.

La cara de Vladimir demostraba incredulidad y vergüenza, la mía no lo sé pero si tenía claro que no entendía nada de lo que decían, a que se refería Renato diciendo que yo no era esa “clase de chicas” ¿Acaso me perdí de algún chiste?

-No.

-Deja que ella decida y no influyas en sus emociones – fue una advertencia.

Mi respuesta seria sencilla, lo único que quería era salir de allí y estar en casa tranquila para entregarme en los brazos de Morfeo, deseaba tanto apoyar mi cabeza en mi cómoda almohada y sumirme en la inconsciencia.

-Lo siento pero no te conozco – lo mire apenada - ¿Puedes llevarme a casa? – me dirigí a Vladimir tratando de sonreír.

-Te llevare a un lugar mejor.

Cuando aparte mis ojos de los de él trate de buscar una respuesta para Renato, después de todo en cierta forma el me había ayudado con lo de Cristian y la bruja de Sam, casi como llego se esfumo, no estaba por ninguna parte. Me sobresalte y mi acompañante me dedico unas palabras para tranquilizar mis nervios.

-Tranquila ya se ha ido… - se pauso mientras yo volvía a mirarle - Te vez fatal mejor te saco de aquí.

Sin contestarle me alzo como un bebe llevándome unas cuantas cuadras más hasta llegar a un servicio de taxis, dejándome en pie por un momento se deslizo hasta la chica que atendía y le pidió - demasiado “amable” - que le consiguiera algún auto con vidrios polarizados. No tenía ni la menor idea de porque exigió eso pero la verdad no me importaba estaba tan abstraída en mi cabeza que apenas note cuando volvió a alzarme como un bebe y se sentó en un cómodo sillón – conmigo en su regazo - que estaba en aquella pequeña oficina. Estaba muy intranquila, mi cuerpo temblaba por el frío y las emociones resientes, inconscientemente me encontré tomando la mano de Vladimir entre mis dedos dibujando extrañas formas, mientras apoyaba la cabeza en su hombro acurrucándome a él, esto lo tomo desprevenido por una fracción de segundo, rápidamente comenzó a cepillar mi cabello con sus manos acariciándolo de la misma forma en que Renato lo había hecho aunque no se sentía de forma paternal, era todo lo contrario.

Un montón de preguntas me golpeaban mientras los segundos pasaban a su lado ¿Cómo era posible que en la anterior hora nos hubiésemos odiado a muerte y ahora nos encontráramos así? ¿Qué le sucedía a mi cabeza? ¿Por qué lo odiaba y le quería al mismo instante? ¿Quién era Renato? ¿Por qué sentía que lo conocía de algún lugar? Y ¿Qué pasaba con Caleb? ¿Por qué me odiaba? ¿Acaso ya no le importaba? Sin pensarlo le pregunte a Vladimir el porqué de sus reacciones.

-¿Por qué me odias? – susurre mientras seguía dibujando con mi dedo índice en su mano.

-¿Odiarte?

-Sí – susurre aun más bajito.

-No te odio, jamás lo haría.

-Entonces ¿Por qué te comportas de esta forma conmigo?

Suspiro mientras yo aguardaba su respuesta.

-Hay cosas que simplemente tu no entenderías, pronto te las explicare pero por ahora solo quiero que sepas que no te odio es solo… - volvió a suspirar.

-¿Es solo? – pregunte curiosa.

-Que Tú vives para torturarme.

Me quede silenciada por su respuesta, no esperaba que fuese tan sincero y a la vez doloroso ¿Cómo que yo le torturaba? Si era al revés, era él quien me torturaba con sus caprichos de niño bonito, con sus jugarretas y mentiras, nunca me explicaba nada de lo que ocurría. Pasaron unos diez minutos en silencio antes de que llegara el vehículo que nos llevaría a casa no tenia deseos de moverme asique él me cargo y subió al auto conmigo en brazos, le paso un papel al chofer con la dirección de nuestro destino arrancando el motor para abandonar el centro de la ciudad. Poco a poco me fui perdiendo el recorrido.

-¿Leticia? ¿Leticia? – escuchaba una voz cerca de mi oído.

-mmm… - me queje.

-Hemos llegado, debemos bajarnos.

Abrí mis cansados parpados para ver su rostro tan cercano al mío, sentía el olor de su cuerpo y su respiración golpeándome en mi interior, trate de despejar rápido la mente soltándome de su hechizo, baje como pude del auto y me encontré frente al jardín de la casa de mi abuela.

-¿Qué hago aquí? Te dije que debía ir a casa – lo rete.

-Estas en casa – contesto.

Sus palabras me devolvieron a los años en que llamaba este lugar mi hogar, mi casa, mi refugio cuando la abuela estaba viva. Los recuerdos me abofetearon y sentí una pena tremenda pero en realidad Vladimir logro tener razón, este era mi verdadero hogar aunque la persona que más necesitaba en este instante ya no estuviera cerca de mí.

-¿Estás muy cansada? – pregunto.

-La verdad sí.

-Creo que mejor entramos por la puerta trasera a escondidas.

-¿Me quedare aquí?

-Por supuesto ¿Dónde más? – dijo burlón.

-Hey ¿Cuál puerta trasera?

De pronto recordé que en aquella casa no había una puerta trasera más que la de la cocina y esta daba directamente al comedor de la casa ¿Cómo pasaríamos desapercibidos? Lo mire ceñuda mientras el reía y me dirigía de la mano hasta el gran roble por el cual yo me había escapado.

-¿Vienes? – pregunto mientras empezaba a trepar por el árbol.
LUNA NUEVA!! *O*

Lo siento mis Fans pero antes de subirles su tan ANSIADO capitulo tenia que decir algo de esta hermosa Saga que ya me tiene HISTERICAMENTE histerica XD!

Estoy con los nervios de Punta, no solamente porque ya se ha estrenado esta peli en muchos lugares de Latinoamerica y el mundo - solamente no se estrena en chile aun T.T - sino porque me han dado el Link de descarga de la peli por Internet ... y es HORRIBLE realmente, porque no me aguanto la tentación de verlaaa!! Pero como yo soy fuerte en mis convicciones - eso creo xD - esperare hasta verla por la PANTALLA del cine , miren que ya tengo MI ENTRADA!! Sí, sí, sí ya la tengo y es mia para mí solita - todo gracias a mi Padre que me la compro adelantada pára el Pre- estreno - Asique el día Miercoles 25 a las ... ah no se cuanto (esk se me olvida si no veo la entrada) bueno bueno pero estare a las 8 de la mañana del día miercoles parada frente al cine esperando como idiota que nadie me quite la oportunidad de ver a mi Edward y tan ansiado Jacob (L) en la fila del medio - Es que si la veo en primera fila del cine terminare con el cuello demasiado doblado y si la veo en la ultima fila no sera lo mismo asique mejor al medio - Dioos que explicaciones no??? !!

Pero en fin la cosa es que ire al cine *O* y al rato les traigo su capi!! XD

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Super AVISOTEEE!!
** Hola Mi gente como andamos de animos??? jejejeje espero qe Bien miren que yo a pesar de todo lo acontesiudo tengo el animo por las NUBES!!!

Bueno Primero que todo quiero agradecer a TODAS cada una de ustedes por seguir esta historia rara de mi cabezota, porque con sus comentarios me inspiran cada dìa, porque aguantan mis atrasos en subirles capis (en estos dìas que estoy sin Internet) y obvio por preocuparse de Mi!!
Acaboo de Llorar un monton al leer sus mensajes tanto en el Blog, Cbox y correo electronico disiendome k me mejore y dandome su apoyo!!

Quiero dejar en claro lo sgte. para las personas que tengan un blog y en caso de que les guste mxo mi historia y quisieran subir algun que otro capi en su blog u otro NO ME MOLESTA siempre y cuando me pidan permiso o mejor dicho me avisen que lo haran para no tener Problemas y porfavor que digan que la HISTORIA ES MÌA!
Despues del peqeño problema que tuve me senti realmente triste y enfadada al principio pero luego de hablar con la chica (no dire su nombre) ha quedado todo aclarado, ella prometio sacar los capitulos del blog y ha cerrado el blog, tambien quiero dejar en claro que no ME PELIE con ella o mejor dicho no le grite un monton de cosas por comentarios (aunqe ganas no me faltaron) solo lo hablamos por medio de correos y ha quedado todo claro!! Asique muchas gracias por su apoyo a todas quienes lo expresaron frente a tal situacion!!

Las quieroo un monton niñas!!

Ya jejeje... pasando a un tema màs mmm... como desirlo... torturador?? Bueno creo qe para las que siguen la historia continuamente lo sera! Les cuento, me ausentare por dos semanas debido a que voy viajando uno por examenes y dos por razones familiares pero OJO no es nada grave...! asique para consuelo de algunas y tortura de otras les dejare el capitulo 18 colgado quizas mañana o el sabado! Espero que me aguanten!! jhejejejeje

Bueno mis niñas muchas gracias por todo y su apoyo incondisional!!

Besotes! :)
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Cap.17: El extraño.
La noche estaba cubierta de un oscuro cielo lleno de pequeñas luces que iluminaban la calle de los Lazareto, hace unos instantes atrás percibían la fiereza del viento azotando en los arboles, con rabia y dolor pero luego todo había quedado en un estado pasivo, casi irritante.

-Ya viene, volverá al lugar de donde nunca debió salir.

-¿Estás segura Camile? ¿Cómo lo sabes? – preguntaba Alistar.

-Puede sentirlo – dijo Eloana, antes de que Camile respondiera a las incógnitas de su marido.

-Debemos prepararnos, no podremos esconder esto por mucho tiempo ella debe saber la verdad o al menos una parte – hablo Baltasar.

-Baltasar ve a buscar a William y Stefan deben estar aquí para cuando ella llegue.

Baltasar le dirigió una mirada de pocos amigos a Alistar, no le gustaba perderse de nada y al ir al encuentro con sus Hermanos tal vez se retrasarían. Salió disparado por la puerta trasera directo a buscar a William y Stefan, sabía que este último se hallaba en casa de Florencia, no la dejaba ni un minuto sola durante estas últimas semanas, mientras que William había ido de caza sería fácil rastrear su olor por alguna de las reservas cercanas a la ciudad.

*******

Sentía como la mano de Vladimir me jalaba pero era imposible percibir el sonido de su voz, mis propios pasos eran guiados hacia un destino que tal vez se volvería en mi contra. Me odiaba ¿Por qué era tan inútil? ¿Por qué todo lo malo me sucedía a mí? Ya estaba más que cansada de que cada vez que algo sucedía en mi vida – al menos las últimas semanas - llegaba el imbécil de Vladimir a fastidiarlo aun más, peor ahora que sabía que él podía ser un Vampiro como Caleb, me estremecí tan solo de pensar en él y rodearme de su recuerdo.

Paramos justo en un oscuro callejón, no recordaba cómo había llegado allí y porque precisamente tenía que estar ahí, lo último que recordaba era la voz en mi cabeza, a Sophia.

-Sophia… - volví a murmurar, me hallaba en un estado casi catatónico de estupidez, la mirada ausente y ni siquiera sabía cómo me había trasladado de la casa de Caleb al centro de la ciudad metida en un sucio callejón escondida entre los botes de basura.

-¡Quieres dejar de susurrar ese nombre! ¡Me estas volviendo loco!

Casi como si yo fuese Gasolina y me hubiesen tirado un fosforo encima volví a la realidad con una rabia palpable ¡Quien se creía él para venir a gritarme y decirme que lo volvía loco! debería ser al revés YO ME VOLVIA LOCA por su culpa. A pesar del cansancio que se apoderaba cada vez más de mi cuerpo y mente le grite.

-¡Pues nadie te mando a buscarme! Y disculpe usted por volverlo loco – le dije burlonamente.

Me miro con la boca abierta casi tocando el suelo cuando le mande una cachetada digna de las mujeres Bertoglia, había visto mil veces como Emilia le mandaba bofetadas y regaños a sus novios cuando la hacían sentir mal, enojada o herida asique algo aprendí todo gracias a su pequeño curso de bofetadas, a los 13 años me instruyo dijo que algún día necesitaría defenderme de chicos mal educados. Realmente no me importaba si le dolía o no ya me tenia harta de sus estúpidos juegos y tretas, de todas maneras si era un autentico Vampiro como yo sospechaba no tendría ni qué quejarse.

-¿Por qué diablos me pegaste? – me grito.

-¡Porque me tienes harta!

-Pues tú a mí igual – se dijo más para sí mismo mientras se reía como un idiota.

Me tomo por el brazo tan fuerte que creí que me lo iba a arrancar de un solo tirón, en ese momento mi mente trabajaba solo con pensamientos de ira y cólera, quería golpearlo hasta que me aburriera del cansancio, aquel chico era un Mal educado y principalmente un odioso.

-No vuelvas a hacer eso – me dedico una mirada envenenada mientras mostraba una perfecta sonrisa – mira que yo también puedo jugar contigo, recuérdalo.

-¡No me importa! Déjate ya de tus estúpidos jueguitos mentales ¡Que acaso puedes leerme la mente! ¡O hacer que me mate yo misma! Anda ni te apenes mira que si quieres sacar litros y litros de Sangre de mi cuerpo nadie te detiene, de todas formas me mataras.

Sus ojos se transformaron inyectando veneno en su mirada, los gestos rígidos, la mandíbula tensa y sobre todo esa fuerza sobrehumana con la que arrincono mi cuerpo contra la pared. Mi cabeza ya trabajaba en lo que podía sucederme - o me mata, o bebe mi sangre – pero en vez de eso soltó mis muñecas y se aparto, iba lanzando latas con los pies por ese estrecho callejón la respiración apenas era un susurro dentro de su cuerpo, lance un grito ahogado de confusión ¿Por qué todo siempre era tan confuso a su lado?

De repente alguien se aclaro la garganta mientras Vladimir todavía seguía dando vueltas por ese estrecho callejón sin salida como un león en una prisión, no me fije de su presencia hasta que sentí ese pequeño sonido era la persona con quien menos pensé encontrarme, después de haber pasado casi 2 años y medio a su lado jamás pensé que nos encontraríamos en esta situación.

-¿Estás Bien Leticia? – era Cristian por supuesto quien hiso aquella pregunta. Sus ojos color Pardos nunca habían estado tan tranquilos y preocupados.

-¿Cristian? – alce la voz sorprendida más que asustada.

Vladimir lo miraba inquisitivamente.

-Emm... lamento interrumpir pero escuche unos gritos y pensé que quizás alguien necesitaría ayuda o algo – dijo avergonzado mientras miraba mi cara.

-Nadie necesita ayuda y nadie te quiere aquí ¡Vete! – hablo Vladimir tan petulante.

Antes de que pudiera seguir diciendo más me pegue al hombro de Cristian y tome su mano, entrecruce mis dedos a los de él y lo apreté tan fuerte que supuse le dolería, necesitaba salir de ahí, esperaba que se diera cuenta de mi necesidad de no quedarme a solas con el chico Lazareto.

Las manos me sudaban y mi respiración era tan acelerada que se podía percibir el miedo en mí ser ¿Cómo era posible que hasta hace unos minutos atrás me sintiera llena de rabia y ahora estaba aterrorizada? ¿Sufría de algún trastorno de Bipolaridad con mis emociones o qué?

Por suerte Cristian comprendió mi tensión y me saco de ahí, al menos por un tiempo.

-Leticia ¿vamos? – pregunto con una sonrisa en su cara de niño bueno.

-¡Claro! – conteste yo animada para no revelar el nerviosismo en mi voz.

Vladimir se quedo mirando como idiota mientras yo salía de ese callejón asqueroso para ir a la noche juvenil de la mano de Cristian ¡Quien iba a pensarlo! Yo tomada de la mano al lado de mi ex novio, si alguien hubiese predicho algo como esto le hubiese dicho que estaba loco, Gracias a dios no se formo un escándalo y Salí ilesa de las manos de un “súper vampiro” – bueno aun no lo confirmaba – realmente estaba casi cien por ciento segura de que los Lazareto tenían algo que ver con el vampirismo, con la conversación que tuve con Caleb me quedaba todo más claro - ¡Oh Caleb! – pensé, mi mente como siempre traicionándome.

No tenía ni idea de porque pensaba tanto en él, las cosas habían cambiado entre nosotros desde hace unas horas, bueno para ser más específicos el ya no era mi mejor amigo “humano” ahora él era mi mejor amigo “Semi- Vampiro” que es más raro aun que tener un tercer ojo en la frente, me escape de la casa de los Lazareto para ir a verlo, donde descubrí que su familia quería asesinarme a sangre fría o mejor dicho drenar mi sangre y dejarme fría; le entregue el puñal con el que por poco casi mata a mi hermana – que en realidad no era mi hermana – este se convirtió en un cuervo que por poco me mata y también lo mata a él, por lo que tuve que cortarme la muñeca y dejarlo beber de mi sangre para que no se convirtiera en un Vampiro “muerto” llego Vladimir que quería matarlo – además de actuar muy raro cundo estuvimos en el cuarto de Caleb- por dejarme inconsciente; de alguna retorcida manera todo esto era muy gracioso, mi vida se había convertido en una extraña película de Hollywood en la que yo era protagonista.

En las últimas horas tuve un montón de extrañas situaciones y un montón de experiencias cercanas a la muerte, todos los chicos malos me buscaban para matarme y drenar mi sangre, dejarme fuera de combate, caput, muerta, fría mientras yo estaba de lo más normal caminando de la mano de mi ex novio como si aun fuéramos novios.

Sin decir ni una palabra caminamos un poco hasta que Cristian paró en seco y me miro fijamente con esos ojos pardos que tanto me gustaban cuando salíamos. Puso una mano en mi mejilla mientras que deslizaba sus dedos por toda mi cara.

-¿Qué te paso? ¿Me cambiaste por él? ¿Cómo dejas que te haga daño?– pregunto con una voz amarga, llena de pena y rabia.

-¿Uh? Yo no te cambie por nadie Cristian lo nuestro se termino porque no daba más – conteste rápidamente.

-No me refiero a eso, bueno quizás sí pero como dejas que él te golpee Let, yo nunca sería capaz de tocar un pelo de tus cabellos ni siquiera te gritaría de esa forma – se pauso por un momento para pensar sus siguientes palabras – mírate estas hecha un desastre, tu rostro lleno de moretones y cortes, tus muñecas – las alzo para que yo pudiera verlas y valla que tenía razón.

Yo era un completo desastre, mi blusa estaba manchada con algunos pequeños salpicones de sangre, mis jeans sucios, el pelo revuelto, mi muñeca derecha mostraba la sangre seca del corte que hasta hace unas horas atrás me había hecho para que Caleb se recuperase mientras que la Izquierda estaba vendada por algún otro tipo de herida. Cristian tenía razón yo era un completo desastre no solo por mi apariencia sino por todo lo que había averiguado acerca de quién soy o mejor dicho quien no soy. Las lagrimas querían salir y rodar por mis mejillas como una gotera que no se puede reparar, pero me aguante yo debía ser fuerte y dejarme de estupideces.

-Cristian yo… mira… es difícil de explicar… mejor vamos ¿sí? – lo mire suplicante.

-Está bien- dijo mientras lanzaba un suspiro – pero debo llegar a la camioneta de mi hermano los chicos están ahí… Ya sabes Tom, Riley, las chicas. Estábamos pasando el rato fuera de Mc Donald´s.

-Oh si quieres puedo tomar el autobús no tengo problemas – le dije.

-No seas ridícula, no puedes irte a casa en esta pinta, yo te llevo – dijo mientras me guiñaba un ojo y me dedicaba una de sus sonrisas de chico perfecto.

Yo también le sonreí.

-¿Oye cómo nos escuchaste si tu camioneta esta fuera de Mc Donald´s? – pregunte de repente, recordando que estábamos a dos calles de el lugar.

-Bueno es que quería caminar un rato, además me aleje del lado de Jessica es una pesada – su voz fue apenas un susurro audible cuando nombro a la chica.

-¿Jessica? – pregunte inquisitivamente.

-Duh… bueno es la “nueva” amiga de Erín la trajo hoy para introducirla al grupo.

-Aps – fue lo único que pude contestar.

De repente nuestro silencio fue evidente mientras nos acercábamos a la camioneta que estaba estacionada fuera de Mc Donald´s, una risa tan falsa y odiosa se hiso eco en nuestro pequeño silencio – Genial, debí suponer que si Erín estaba ahí también estaría la bruja de Samanta – era lo que me faltaba para completar mi noche de Horror y suspenso.

-¡Cristian que hace ella aquí! – grito Samanta mientras se le borraba la sonrisa del rostro.

-Bueno… chicos… lo siento pero debo llevarme la camioneta iré a dejar a Let a casa – hablo mi acompañante algo apenado.

Los rostro de las chicas fueron rápidamente cambiando de color, del rosa pasaron al rojo lleno de furia por mi “supuesta llegada” los chicos solo observaban divertidos, pude reconocer a Erín y Susan que me miraban enojadas, al lado de Riley estaba una chica menudita con la mirada fija en la mano de Cristian que aun sujetaba la mía. Supuse que era la tal Jessica porque cuando aparto la mirada de nuestras manos entrelazadas me miro con un marcado odio.

-Oh por favor Guapo, deja de ayudarla que no vez que es una cualquiera, solo nos quiere arruinar la noche y mira el aspecto que tiene - primero se dirigió a Cristian que no soltaba mi mano y luego con sus ojos de víbora y la voz venenosa se dirigió a mi - haber ¿cómo te lo explico? No eres bienvenida aquí.

-¡No me trates como una cualquiera! Aquí la única Putilla que todo el mundo conoce eres tú – le grite en la cara mientras mostraba mi mejor sonrisa, aunque tenía un aspecto horrendo no dejaría que eso me preocupara.

-¡Maldita! Nunca vuelvas a hablarme así, para que te enteres ya todo el mundo sabe que te has
metido con todo los Lazareto – dijo mientras se regocijaba con su sonrisa venenosa.

En realidad por mucho que eso no fuese cierto ella tenía un punto, todo el mundo en la escuela me había visto con William, después con Baltasar – cuando él me ofreció ayuda – y por ultimo estaba Vladimir que aunque no habláramos y yo lo odiase por su forma despectiva de comportarse conmigo había mostrado un extraño interés hacia mi persona.

-Yo… no – me quede en silencio mientras ella me miraba triunfante.

-Ya basta Samanta deja de molestar a Leticia, sea como sea es su vida y ella vera lo que hace con ella – salió Cristian en mi defensa.

-Cristian por favor deja de vendarte los ojos – hablo la chica que supuse era Jessica, claramente estaba en lo correcto.

-Jess no opines –dijo él.

-Sí opino porque me estas faltando el respeto trayendo a esta a nuestra cita, se supone que tu eres mi pareja esta noche – le gruño la chica.

-¡Por favor si eres una pesada! ¿Por qué crees que me fui a caminar?

Tom y Riley estaban muertos de la risa mientras que Sam, Erín, Susan y Jessica los fulminaban con la mirada ¿De qué iba esto? ¿Acaso hoy es el día de molesten a Leticia y no me entere? ¿Por qué las cosas malas me ocurren a mí? Desearía que llegase un príncipe Azul, morado, verde o del
color que sea para salvarme de esta pesadilla.

Mis deseos fueron inmediatamente cumplidos cuando apareció mi supuesto príncipe al rescate.

-Leticia aquí estabas, ya me estaba preocupando - de repente su voz cambio - ¿Qué te paso? – pregunto una voz varonil detrás de mí. Me gire para poder observarle y las palabras vinieron a mí como por arte de magia.

-Renato… - pronuncie su nombre como si fuese lo más normal del mundo. Como si lo conociera de toda la vida.


******

Mis niñas disculpen por estar desaparesida tanto tiempo pero he tenido algunos inconvenientes con mi Modem de Internet y ademas he estado enferma (hiospitalizada) bueno mañana tal vez les suba una explicacion y algunos otros avisillos por ahi, ya que he tenido un pequeño problema con un Blog en el cual se estaba publicando mi Historia SIN PERMISO y ADEMAS BAJO ÈL NOMBRE DE OTRO AUTOR!

Las quiero un monton!! Besoos!!
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Cap.16: Mitad Vampiro, Mitad Humano.
Por extraño que parezca no me altere demasiado al tener ese tipo de revelación ¿Qué podía ser peor? ¿Qué me convirtiera en un maldito chupasangre? – No sería tan malo, sería mejor que estar muerta a miles de metros bajo tierra llena de gusanos – pensé.

-No sabes lo que dices ¿Quieres convertirte en esto? – me gritaba Caleb.

-¿Qué? Pero si no he dicho nada - le grite, acortando la casi nula distancia que me separaba de su cuerpo, quise tocarlo y decirle que todo saldría bien, todo sería igual entre nosotros pero no podía, a fin de cuenta yo simplemente era una humana.

Acorto el poco espacio que quedaba entre nuestros cuerpos con un solo paso lento y sigiloso me tenía a su completa disposición, tenia terror de que olvidara por completo quien era yo y que su deseo de beber mi sangre fuese más poderoso que el deseo de mantenerme con vida, pero lo que más me molestaba era que le deseaba tanto como en algún minuto había deseado a Vladimir ¿Qué me pasa? ¡Es mi mejor amigo! ¡Mantén la calma Leticia, deja de sentir estupideces! – gritaba como una loca en mi interior, realmente tenía una batalla interna peor de la que había tenido con el otro chico de mis pesadillas, ambos eran tan esenciales en mi vida que ya dolía pensar que si alguno de los dos se esfumaran para siempre mi existencia sería inútil.

-Así es, si alguno de los dos te faltase el circulo estaría incompleto y jamás sabrías quien es tu verdadera mitad Leticia, debes escoger con el corazón – La voz otra vez, ya me estaba cansando de su presencia.

-¿A qué te refieres con el círculo estaría incompleto? ¿Cuándo vas a empezar a explicarme las cosas? ¡YA ESTOY CANSADA DE ESTE JUEGO! – respondí mentalmente.

De repente sentí una mirada intensa en mi, fue cuando me percate de que estaba algo ofuscada clavando mis uñas en las palmas de mis manos y mordía intensamente mi labio inferior. Caleb me miraba confuso tratando de descifrar lo que yo pensaba.

-Quieres dejar de hacer eso por favor.

-¿Qué cosa? ¡Acaso ahora no puedo mirarte!

-No puedo leer tus emociones, siento que me excluyes, deja de bloquearme ¡Me fastidias!

-Pues si tanto te fastidio ¡Deja de mirarme como un idiota y empieza a explicarme todo esto! – le grite mientras movía mis manos en el aire como atontada por la situación.

-Vaya jamás pensé que me hablarías así menos sabiendo que soy un vampiro – soltó un bufido y después se hecho a reír como un niño.

¿Qué le parecía tan gracioso? ¿Qué no veía mis reacciones? ¿Por qué todo el mundo se reía de mí, me escondían cosas y luego no me explicaban nada? Lo mire con rabia que después se convirtió en pena, mis ojos delatores como siempre dejaban ver una lagrima que se había escapado, caía intensa por mi mejilla y se perdía en mi boca, baje la mirada y mantuve el labio inferior apretado mientras lo mordía. Lo mordí tan fuerte que de un segundo a otro un pequeño corte se hizo dejando salir pequeños restos de sangre, podía sentir su olor a oxido y sal.

Olvidando por completo que me encontraba frente a un verdadero bebedor de sangre comencé a tocarme la diminuta herida con los dedos dejando su olor impregnado no solo en mi labio sino que también en mis manos.

Mi acompañante se puso rígido de inmediato y trato de alejarse lo suficiente de mí, si ya era malo olerme mucho peor sería que sangrara enfrente de él. Sin pensarlo hice algo estúpido pero con lo cual tenía ganas de experimentar, al menos estando consiente ya que la última vez sacaron litros de sangre de mi cuerpo sin mi consentimiento ¿Cómo sería? ¿Qué sentiría él y yo? ¿Sería igual a como lo habían descrito en los libros que solía leer? ¿Habría algún tipo de conexión?

Me acerque y pose mis dedos con pequeños manchones rojo carmesí cerca de sus labios, sus fosas nasales inmediatamente captaron el perfume de mi sangre hiso un movimiento con su cuello para captar mejor el olor, pose mis labios en los suyos, sentí como succionaba mi labio inferior de una manera tierna saboreando la pequeña cantidad de sangre que salía de aquel corte, de un momento a otro algo punzante rosaba mis labios eran ¿Colmillos? Sin tener pensamiento alguno en mi mente me deje llevar por aquella situación, era irreal y no parecía afectarle demasiado, al menos eso creía yo. Los segundos se hacían intensos mientras él seguía sintiendo el sabor de mi sangre y yo me quedaba inmóvil a su disposición, me sentía tan extraña con ese beso.

El panorama cambio cuando puso sus manos en mi cintura acercando mas nuestros cuerpos y empezaba a besarme con desesperación mi boca se movía conforme a los desaforados labios de Caleb que trataban de llenarse de mi ser, impregnar toda mi esencia en él, de alguna extraña forma aquello no me molestaba es más deseaba que me besara así por siempre. Separe un momento su boca de la mía para tomar aire, estaba jadeando desesperada mientras el bajaba por mi mandíbula hasta mi cuello rozando esos labios que hasta hace unos momentos atrás habían sido míos, rozo sus colmillos en mi cuello y cuando pensé que me mordería el hechizo de frenesí en el que nos hallábamos se esfumo, dejando solo culpabilidad en ambos.

Me aparto de su lado por un momento dejándome confusa y avergonzada por la situación en la que nos envolvimos hace instantes atrás ¿Tan malo fue? ¿Acaso no sintió nada? A fin de cuentas solo éramos amigos, yo no sentía nada por él o ¿sí? Y ¿Por qué me importaba tanto? – Pensare en eso después – me fije por un instante en su mirada, no tenía los ojos inyectados en sangre ahora su mirada era normal sus profundos ojos azules volvían a estar en paz, tan cálidos como los recordaba. Se acerco con paso vigilante y me rodeo con la mirada se puso detrás de mi volviendo a besar mi cuello pero en esta ocasión no era Locura y desenfreno lo que sentíamos, era paz y ternura de una forma tan irreal como lo había sido con el frenesí y el deseo que anteriormente mostro el uno por el otro.

-Nunca podría morderte aunque fuese bajo tu consentimiento – susurro en mi oído.

-Nunca digas nunca, cualquier día podrías caer en tu tentación personal.

-Nunca – volvió a susurrar.

-Lamento haberme comportado así yo no quise hacerte daño, solo tuve un impulso que no pude contener, quería saber que se sentía… -dije ruborizándome otra vez, me voltee para poder mirarlo a esos ojos azules tan profundos y sinceros.

-Y ¿Qué sentiste? – pregunto confuso.

-Sentí… - no podía describirlo con palabras solo una vez había sentido algo parecido y fue cuando
Vladimir me beso en el baile de mascaras ¿Cómo explicarlo? Era una mezcla de peligro y deseo una subida de adrenalina, el corazón latía con fuerza y la mente se queda en blanco ¿Cómo explicarlo?

-Tú ¿sentiste qué? – Volvió a preguntar, en mi mente se atropellaban los pensamientos, los sentimientos florecían por mis poros a pesar de ser una mezcla confusa – Demuéstraselo – pensé. Sentí de nuevo ese impulso desenfrenado.

-Yo… sentí… esto…

Me acerque a él tome su cara entre mis manos y lo bese - ¡Dios que hago! ¡Estoy besando a mi mejor amigo! ¡Y es un Vampiro! ¿No se supone que debería estar aterrada y salir corriendo? – a pesar de mis pensamientos no lo aleje al contrario como era de esperarse el me devolvió el beso, fue tierno y acompasado, me hiso sentir lo mismo que el beso anterior a pesar de que ya no estaba en su forma Vampírica sentí el frenesí, la descarga de adrenalina y tenía claro que eso ya no era un experimento, mis sentimientos por él de alguna extraña e irracional forma cambiaron.

Me aparto de su boca pero no pudo zafarse de mis manos que se colgaban a su cuello.

-¿Qué te pasa? ¿Acaso no te gusto? ¿Tan mal he estado? – las preguntas formuladas en mi mente salieron como dardos por mis labios.

-Leticia creo que no estás en tus cabales asique mejor te llevo a tu casa.

-¿Qué? Si estoy en mis cabales y responde ahora mis preguntas ¿Qué sientes? Antes prácticamente morías por querer besarme y ahora te quedas callado – le dije ofuscada y apartándome de él.

-Ya veo tu “punto” de vista en este asunto, en primer lugar no estás en tus cabales deberías gritar aterrada por saber que no soy humano al menos no en totalidad, segundo ya estarías muerta si no me hubiese controlado y tercero no estoy para tus experimentos asique o me dejas llevarte a tu casa o te quedas encerrada aquí hasta que invente una excusa para no matarte esta noche – se dirigió a mi enojado.

-¡No te tengo miedo!

-Pues deberías – contesto de inmediato.

-¡No he terminado! – le grite - ¿A qué te refieres con que no eres humano en totalidad? ¡Y para que te enteres no estoy experimentando contigo!

-Puedo calmar mi mente, pero no puedo calmar mi sangre ¿Me explico? – Hice un gesto de negación con la cabeza – puedo ser humano y de un minuto a otro cambiar a Vampiro, soy mitad vampiro mitad humano, soy único en mi familia, en todas las generaciones nunca ningún Mondragon fue un Semi-Vampiro ¿Entiendes?

-Entonces tu puedes cambiar a tu antojo ¿Cómo un cambia formas?

-No, es algo un poco más complejo que eso. Puedo permanecer Humano siempre que quiera pero cuando dejo fluir mis instintos de Vampiro me convierto en un abrir y cerrar de ojos sin poder haber efectuado la elección - Hizo una pausa mientras me miraba con esos ojos de diamantes azules y continuo.

-El olor, tu aroma me enloquece y hace que mis instintos fluyan más rápido de lo normal, casi siempre puedo controlarme con el resto de los humanos pero tú… eres tan diferente - alargo su mano y rozo mi mejilla que se encendió como una llama ardiente dejando mi tez de color durazno en un encendido rosa.

-¿Por qué tu eres especial? ¿De veras no hay nadie que haya sido un Semi-Vampiro antes? – las palabras fluían de mis labios tan rápido que no ponía reparo en hacer enfadar a Caleb o no con mis preguntas ¡La necesitaba tanto! Necesitaba respuestas.

-No lo sé, nadie en mi familia se lo explica según mi Hermano puede que alguien en la familia haya traspasado el gen humano en su totalidad a sus hijos, nietos, que a su vez se lo traspasaron a mi madre y lo mismo ocurrió con mi padre, estos al unirse han desarrollado o despertado el gen humano completo y a la vez el gen Vampírico por lo cual yo soy un Semi-Vampiro.

-¡Es increíble! ¡Nunca leí antes de algo parecido! Eres único – se me quedo mirando de una forma extraña e irónica, sin pensarlo demasiado le lance mi próxima pregunta - ¿No existe otro tipo de posibilidad de ser un Semi?

-Sí pero sería imposible ya que ambos padres eran Vampiros.

-¿Por qué imposible? No entiendo.

-Veras, en el caso de que mi madre hubiese sido humana y mi padre un Vampiro existen más posibilidades de que en esa unión salga un Semi-Vampiro ¿Entiendes?

-Claro, no soy idiota – le solté riendo.

-No es gracioso, esta situación no es para tomarse a la ligera Leticia Camile Bertoglia – me lanzo una mirada de enojo del porte de Europa.

-Lo siento, es que todo es tan raro ¡Jamás pensé que mi mejor amigo seria un Semi-Vampiro! Además debo agregarle a eso que quieres matarme, no tengo ni idea porque y los Lazareto también ¡No se qué pensar! ¡No sé si reír o Llorar!

-¿Los Lazareto quieren matarte? – cambio drásticamente el tono de su voz, de enojo paso al asombro. Su cara mostraba incredulidad.

-Sí, al menos eso creo. Por eso vine a verte quería contarte lo que averigüe es todo tan confuso además quería entregarte esto – recordé la daga y la saque de mi pequeño bolso que llevaba cruzado al cuerpo, el pañuelo negro de seda se deslizo entre mis dedos mientras la daga caía al piso haciendo un ruido sordo.

Ambos nos agachamos para recogerla cuando de la nada el puñal se esfumo y en su lugar apareció un cuervo negro que comenzó a darme fuertes picadas en los brazos, las piernas y el rostro. Gritaba por ayuda pero Caleb estaba unos cuantos centímetros más allá retorciéndose de dolor, su piel de color durazno comenzó a ponerse pálida poco a poco se tornaba morada era como si lo estuviesen asfixiando, me ardían las mordeduras que el cuervo me daba cada vez mas fuertes intente juntar todas mis fuerzas y tome una lámpara que se hallaba cerca de mí, me estire lo más que pude para alcanzarla, ya en mis manos le pegue con el objeto al maldito cuervo que estaba tratando de matarme, choco con la pared y a los segundos se esfumo al igual que el puñal. Mi corazón dio un vuelco cuando vi que Caleb ya no se retorcía, ni siquiera su pecho se movía al compas del aire que debía entrar por sus pulmones, apoye mi cabeza en su pecho para ver si aun respiraba y así era, pero muy débilmente podía sentirlo.

¿Qué hago? ¿Cómo le ayudo? ¿Qué necesita? Piensa Leticia, piensa - Sangre – mi mente respondió inmediatamente a las preguntas que me formulaba hace unos segundos atrás. Mis ojos buscaban algo con que poder infringir a mi cuerpo algún tipo de corte para que la sangre saliera a chorros, estaba débil lo sabia pero aun así no dejaría de ayudar a mi amigo aunque eso significara tener que estar recostada en una cama por el resto de mi vida, las heridas marcadas que dejo el cuervo en mi cuerpo dolían bastante eran como quemaduras que se intensificaban cada vez más, me levante despacio para acercarme al escritorio con cada paso que daba se intensificaba más el dolor ya no solo de las “quemaduras” sino que la cabeza me iba a explotar.

Tome unas tijeras que se hallaban en un cajón, volví a duras penas al lado de Caleb y me corte las venas de la muñeca derecha, la sangre salía a borbotones, puse rápido mi muñeca en sus labios, deje que corriera a voluntad hasta que el pudiera ponerse bien, los oídos me pitaban fuerte y la habitación giraba en torno a mí, lentamente sentí como me iba desvaneciendo mientras el volvía a despertar, sentía como su lengua pasaba por la piel de mi brazo, como la sangre salía a chorros de mis venas para perderse en su boca, sus colmillos creciendo por su boca y clavándose en mi muñeca, era un banquete de dioses para él. De alguna forma loca e irracional me gustaba ser yo quien le estuviese dando sangre para beber, no quería que nadie se le acercara, que nadie más que yo le diese a beber de su sangre, quería que Caleb fuese mío y yo de él aunque eso me costase la vida.

Las palabras salieron en un susurro.

-Mío – fue lo último que salió de mis labios para luego desvanecerme dejándome caer en los brazos de Morfeo.

Un sueño hermoso me invadió. Un sueño eterno.

********

-¡NO! ¡Leticia! ¡Despierta! – escuchaba a lo lejos, era una voz que yo conocía perfectamente pero la sentía tan lejana, no quería despertar nunca de mi sueño profundo era tan pasivo y bello.

-Te necesito a mi lado ¡Vuelve! ¡No me dejes! ¡Leticia te ordeno que vuelvas ahora! – seguía gritando esa voz melodiosa, se podía sentir el pesar, el miedo, la rabia de su voz pero aun así era hermosa para mí.

-¡Que le has hecho maldito! ¡La has matado! Te matare Caleb Mondragon, lo juro – gritaba de nuevo el chico con voz de Ángel.

¿Caleb? ¡Van a matar a Caleb! Debo ayudarlo, no puedo permitir que lo asesinen, no por mi culpa. Intente abrir mis parpados pero estaban muy pesados, me sentía tan cansada, tenía mucho sueño, lentamente comencé a mover mi cuerpo y lance un suspiro, me tomo algunos segundos volver abrir los ojos.

Todo era muy confuso porque mis ojos no lograban enfocar bien durante los primeros instantes, alguien me tenía entre sus brazos acunándome como un pequeño y frágil bebe, sentía la tensión de su cuerpo, aunque trataba de contener la ira que lo embargaba.

-¡No! Por favor… No – susurre algo histérica al hombre que me sostenía entre sus brazos. Mi voz era rasposa.

Sentí una lagrima caer en mis ojos, luego sus dedos tocaban mis labios sin cesar. Mire bien tratando de enfocar y me encontré con la cara del hombre que lloraba por mi causa, el mismo que gritaba que me aferrara a él, que no lo dejase, que estaba dispuesto a matar a Caleb por mi culpa ese Hombre era Vladimir. Se aferraba tan fuerte a mi cuerpo que me era imposible zafarme, además de sentirme incomoda era muy extraña aquella situación ¿Qué hacia el ahí?

-Despertaste – dijo contento al verme abrir los ojos, el chico que me sostenía en brazos era irreconocible ante mí, no era el frívolo, calculador y exótico chico que conocía – al menos su fachada normal – era un Vladimir completamente diferente por primera vez estaba mostrando debilidad.

-¿Qué haces aquí? – pregunte extrañada, el no contesto. Como siempre guardaba sus secretos.

-¿Y Caleb? ¿Dónde está? ¿Está bien? – la alarma en mi voz lo hiso molestarse y me soltó, dejándome libre para que yo misma inspeccionara como estaba.

Se encontraba en un rincón de la habitación, bastante alejado de mi persona de espaldas a mí.

-¿Caleb? - no respondió a mi llamado – por favor Caleb mírame, perdóname no quise hacerte enfadar, de veras lo siento.

Sabía que debía estar molesto porque le di a beber de mi Sangre, el dijo que aunque yo se lo permitiese jamás querría beber mi sangre. Vladimir grito enojado.

-¿Perdón? ¡Le pides perdón al maldito que casi te mata! ¡Cómo es eso Posible! Abre los ojos Leticia.

-Tú no te metas Vladimir Lazareto, déjame hablar con él – lo corte.

-Caleb por favor, mírame.

Tardo unos minutos en darse la vuelta, sus ojos azules estaban tristes, sumidos en un baño oscuro de lágrimas en un profundo dolor inhumano, la tensión en su cuerpo era evidente tal y como estaba implícita en Vladimir, no aguante más y me lance en sus brazos a llorar. Dolía, dolía tanto verlo de esa manera, el corazón era un estropajo en mi pecho. Antes era él quien siempre alumbraba mis días de tristeza ahora quería ser yo quien lo ayudara a salir de su pena, pena que yo cause con mi estupidez.

-Lo siento tanto, lo siento, lo siento – le dije mientras decía un millón de veces esas mismas palabras en mi mente.

-Debes irte con él, en este mismo instante - por fin pronuncio palabra pero no eran las que mi corazón tanto anhelaba, su voz era fría y monótona ¿Qué le pasaba? ¿Por qué reaccionaba así?

-Pero yo no quiero… tengo tantas preguntas…

-Ahora – dijo mientras me jalaba de un brazo, Vladimir nos seguía.

Abrió la puerta de su habitación y empezó a bajar la escalera para que saliéramos de su casa, no nos dirigió a la salida principal, nos llevo a la puerta de la cocina por la que yo había entrado. Vladimir salió primero, cuando me percate de que sus palabras eran serias me puse a la defensiva.

-Caleb no quiero irme, quiero estar contigo… - iba a seguir reclamando cuando me corto de una vez.

-¡Yo no! ¡Vete y no vuelvas! – me lanzo a los brazos de Vladimir y el portazo estridente que nos dio en la cara dejaba muy en claro que no me quería ahí.

El corazón estaba hundido en mi pecho asiéndose mil pedacitos por el rechazo de mi mejor amigo, ese por el cual había quedado inconsciente hace minutos atrás para que bebiese mi sangre, el mismo con el que tuve la primera – y tal vez única – experiencia de besar a un verdadero bebedor de sangre de forma consciente, el que me había dado el beso más loco y el más tierno, ese mismo ahora me entregaba a los “otros” depredadores para que ellos terminaran el trabajo ¿Tanta repugnancia le causaba estar a mi lado? ¿Por qué me había besado? ¿Acaso era un truco para retenerme ahí y saciar su sed? No, el solo me estaba reteniendo para entregarme a manos de los Lazareto, el era un Traidor.

-No lo es Leticia, el solo hace lo que cree mejor para ti… Ya lo entenderás, todo a su tiempo pequeña… todo a su tiempo –

-¡No tu otra vez! ¡Me vas a terminar volviendo loca! Dime quien eres, por favor necesito saber que no me estoy desequilibrando mentalmente y que te conozco de alguna parte – tenía miedo de que aquella voz fuese creada por mis delirios y por todo lo que me estaba pasando en estos momentos.

-No te alarmes, me conoces pero no de la forma que tú crees… -

-Déjate de rodeos –

Mientras hablaba mentalmente con “la voz” Vladimir solo caminaba a mi lado dándome la mano para guiar mis pasos, estaba demasiado sumergida en mis “conversaciones mentales” que no fui capaz de hacerle las millones de preguntas que quería obtener, deseaba saber la verdad pero antes tenía que resolver mis problemas con mi amiga “consciencia”.

-Me presento Leticia, Mi nombre es Sophia Guliana Bertoglia de Lazareto, soy parte de tu pasado, tu presente y tu futuro –

Me quede helada al instante, mi “consciencia” era Sophia, la chica de la fotografía al lado de William, era con quien compartía un leve parecido, ella era la doble de mi hermana Emilia, tenía mi apellido, formaba parte de mi pasado, Mi dinastía.

Vladimir se me quedo mirando al ver que no seguía caminando y tenía la mirada perdida, tan inmersa en aquella pequeña pero a la vez gran revelación.

-Leticia ¿Estás bien? ¿Qué sucede?

No era capaz de mirarlo a los Ojos y la única audible palabra que salió de mis labios fue…

-Sophia…
Cap.15: La cueva del Lobo.
Realmente los libros que había dejado de leer por tanto tiempo me conducían a todos los indicios de la verdad ¿Cómo no me había dado cuenta antes? ¡Ellos eran extraños! Estaba claro que venían de otra cultura eran “gente de mundo” como dijo mi madre hace algunas semanas atrás, al parecer ella disfrutaba verme rodeada de aquel ambiente pero la realidad era que “ese ambiente” no tenía nada que ver conmigo al menos no con una humana como yo ¿Cómo era posible que hubieran vampiros? Ni siquiera existen, no puede ser, no, no, no – me repetía una y otra vez mientras estaba tirada en esa cómoda cama. Tenía que salir de aquel sitio como fuese, si mis “sospechas” eran ciertas era de locos quedarme en una casa llena de vampiros peor aun sabiendo que yo soy “importante” como según dicen ellos, quizás mi sangre es tentadora o tenga alguna especie de componente, no sé, pero algo tenía que los atraía como imanes.

Ya no podía confiar en ninguno de los Lazareto por más que deseara contarle mis sospechas o secretos a Baltasar sabia que él no me contaría la verdad, además gracias a ellos estaba como estaba por su culpa casi me matan, el chico de los ojos rojos conocía a Vladimir y lo llamo traidor, quizás ellos me buscaban para matarme – No puede ser – pensé - Emilia esta de su lado ¿acaso mi hermana también quiere hacerme daño? Pero recordé el dolor que me había causado saber que Emilia y Frederick no eran mis hermanos, que mis padres no eran sangre de mi sangre, de nuevo los sollozos y ese ardor en mi pecho como si me matasen viva.

Solo una persona podría creer en todo esto no por el hecho de que cada vez que mi corazón se partía el siempre estaba ahí, sino por todo lo ocurrido con Emilia él sabía antes que yo en lo que se había convertido mi hermana, sin pensarlo mucho me levante y me puse la ropa que se encontraba a los pies de la cama ¿Cómo saldré de aquí? – pensé inmediatamente cuando pude ver una pequeña abertura en el techo justo donde estaba instalado el telescopio - ¡Que idiota! Como no se me ocurrió antes, conozco esta casa como la palma de mi mano – hace muchos años atrás, cuando quería estar sola subía hasta el ático para salirme por la pequeña abertura que tenía este, llegaba al techo y bajaba por el gran roble que estaba en el patio trasero de la casa. Recordaba cada uno de mis movimientos cuando hacia esto asique puse en marcha mi plan de escapar a hurtadillas, me colgué al cuello el collar de la abuela, saque el puñal de la cajita azul y lo envolví en un pañuelo de seda negro que encontré en la habitación, lentamente me deslice del techo hasta el árbol.

Cuando caí de rodillas al pasto húmedo por el roció de la mañana me pude dar cuenta que pase la noche entera durmiendo en casa de los Lazareto, tenía un montón de escusas que inventarme cuando volviera a mi casa pero eso lo dejaría para después lo principal en este momento es llegar a casa de Caleb entera y siendo Humana. Recorrí a pie desde la casa de mi abuela hasta el condominio de casas nuevas en donde vivía mi amigo, eran unos 20 minutos en vehículo y 45 minutos a pie, me permití exigirle a mi cuerpo ir lo más rápido posible aunque eso significara llegar casi sin aliento; debo reconocer que era un desastre si se trataba de actividad física.

Llegue a la calle de Caleb los mismos arboles que días atrás encontraba tan hermosos y verdes ahora daban el aspecto de un lugar tétrico como un bosque lleno de naturaleza salvaje, las hojas se movían fieras al compas del frío viento, tratando de empujarme a retroceder, haciéndome temblar.

La casa que estaba frente a mí se hacía cada vez más inmensa ante mis ojos, tétrica, fría, con la mirada ausente camine lento hasta la puerta delantera. Toque una vez, dos veces, tres veces y nadie se dignaba en aparecer, di la vuelta para tratar de meterme por un pequeño pasillo que conectaba la casa con el patio trasero al llegar hasta ese lugar pude darme cuenta que la pequeña puerta de la cocina estaba entreabierta, sin pensármelo dos veces me metí como ladrón en la noche, sabía que Caleb no se molestaría por ello ¿verdad? Todo dentro de la casa se hallaba en penumbra un silencio que me hacía sentir vulnerable, a la penumbra de la habitación principal de la planta baja se distinguía una tenue luz proveniente del pasillo quedaba detrás de la escalera este conducía a las habitaciones de la casa, no recordaba muy bien haber visto ese lugar antes pero era obvio que con la corta estadía pasada en casa de mi mejor amigo no reconocería todo el lugar.

Intuitivamente seguí la tenue luz, quizás allí se hallaba Caleb o algún otro miembro de su familia. Empecé a caminar de puntitas, la sangre retumbaba en mis oídos me sentía como si me fuesen a descubrir en algo malo, cuando me acerque lo suficiente pude darme cuenta que había una puerta entreabierta, la termine de abrir lentamente revelándome una escalera que daba a un tipo de subterráneo, el lugar era húmedo y frío, baje los escalones contándolos uno por uno mientras que mi corazón martilleaba en mi pecho - esto ya me está dando mala espina – cuando llegue abajo me encontré con un pequeño pasillo en donde al final una gran puerta de madera antigua me esperaba para revelarme el peor de mis delirios, del otro lado se escuchaban voces discutiendo un asunto muy importante al parecer.

-El chico lo hará ¿no es cierto Caleb? – una voz desconocida, salvaje, era una mujer.

-Yo… - era la voz de mi amigo, se escuchaba tétrica y misteriosa.

-Lucíos por favor, tu sabes que Caleb no está preparado para esto – era Fabiana quien hablaba, podía reconocer su voz tan delicada y persuasiva.

-¡No! El chico debe hacerlo tienes claro que si dejamos que los Lazareto sigan acercándose a ella esto se hará más difícil, debemos aprovechar que esa humana confía y quiere a Caleb – era la voz de otro desconocido.

-Theodor tiene razón. Fabiana si dejamos pasar más tiempo esta situación se hará insostenible, no podemos contar con Vladimir por lo que he averiguado el traiciono a la orden al igual que todos los Lazareto pero debemos tener pruebas para desenmascararlos.

-Pero Lucíos ¡el no está listo! – suplicaba Fabiana.

-Caleb sabía que tarde o temprano llegaría su momento de actuar, él será el orgullo de los Mondragon – hubo una pausa en la que todos se quedaron en silencio esperando la respuesta de Lucíos, la expectación podía olerse en el aire – el matara a Leticia, esta noche.

-¿Caleb? – la voz de Fabiana tenía un tono de gran preocupación.

-Lo hare Fabiana, mi destino está escrito – era Caleb, mi amigo había tomado la decisión y mi corazón se removía dentro con dolor. La determinación con la que dio su respuesta hiso que mi cuerpo reaccionara con múltiples escalofríos.

Me lleve las manos inmediatamente a la boca para silenciar mis gritos y sollozos, todo el mundo me buscaba para matarme, primero el chico de ojos rojos y ahora la familia de mi mejor amigo también quería matarme pero ¿Por qué? ¿Caleb? Mi dulce y tierno Caleb terminaría con mi ridícula vida, la persona en quien confiaba derramaría mi sangre, prefería mil veces morir en manos de cualquier otro ser humano a ser asesinada por mi mejor amigo, si tanto les molestaba mi estúpida existencia yo misma lo haría, pero no podía pensar en que lo último que vieran mis ojos seria la cara de mi amigo y sus ojos, esos ojos azul profundo que me ofrecían paz.

Sentía pasos que se acercaban a la puerta, empecé a correr para subir las escaleras lo más rápido posible, si me encontraban allí lo harían sin titubear, me matarían sin siquiera poder despedirme de mi familia o encontrar la forma de sobrevivir. De un minuto a otro estaba jadeando y tratando de llenar mis pulmones con aire cuando alguien me tomo del tobillo, me gire y zamarree mi pierna derecha para que me soltara, mi corazón dio un vuelco de 360° al ver que era Caleb.

-¡¿Qué haces aquí?! – me susurro enojado.

-Yo… yo…

-Debo sacarte de aquí antes de que se enteren ¿Qué acaso estás loca? ¡Estabas firmando tu sentencia de muerte al escucharnos!

¿Qué? ¿Me sacaría de allí? Pero ¿Por qué?

-¿Tú no me mataras? – pregunte con la voz temblorosa.

El me observo por unos instantes con esos ojos azules tan pacíficos y cálidos, demostrando debilidad ante mi presencia, acaricio mi mejilla y yo me sonroje de inmediato, no podía sostener su mirada, por alguna extraña razón ya no era para mí el mismo Caleb. Baje mi mirada a mis zapatillas sucias pero ese lapsus no duro demasiado, levanto mi barbilla y me obligo a mirarle a los ojos, ese mar profundo de secretos.

-¿Deberás crees posible que hay alguna remota posibilidad de que yo acabe con la luz de mi vida? – pronuncio aquella frase con un odio marcado en cada una de sus palabras, su semblante era el de un adulto, un hombre maduro no el del chiquillo de dieciocho años que yo conocía.

-Caleb… - susurre su nombre tan bajito que apenas se escucho entre nosotros, lo abrase fuerte como si me faltara su presencia adentro, el corazón retumbaba en el silencio de aquel estrecho lugar, podía sentir el mío y el suyo juntos en unisonó.

Rápidamente me aparto de su abrazo.

-Ahora tengo que sacarte de aquí antes de que te encuentren.

-Pero… yo… - ¿Cómo se lo digo? ¿Cómo le digo lo que sospechaba de los Lazareto?

-No Leticia en este instante no quiero peros, vendrás a mi habitación por ahora y te explicare
algunas cosas de mi pasado, mi presente y lo que me depara en el futuro.

¿Por qué su frase no me era indiferente? ¿Qué acaso todo el mundo estaba obsesionado con el pasado, el presente y el futuro de la gente? Me tomo de la mano y comenzamos a dirigirnos al piso principal de la casa, mientras íbamos subiendo las escaleras sentía que la mano de Caleb destilaba descargas de electricidad como las que sentía con Vladimir ¿Qué me pasaba? ¿Por qué sentía todo aquello? Sacudí mi cabeza rápido para olvidar mis preguntas y Caleb se sorprendió al verme hacer esto. Sin preguntarme siquiera nos metimos a su cuarto, me sentó en la cama, se aparto muy rápido y quedo de espaldas a mí, pasaron los segundos y minutos, se hacía eterna aquella extraña situación hasta que por fin hable, controle mi voz para no quebrarme o llorar o hacer alguna estupidez.

-Caleb ¿Qué sucede? ¿Por qué no pronuncias palabra?

Mientras él seguía en silencio me levante de la cama para acercarme a él y mirarlo a los ojos. Me aterraba la situación en la que nos encontrábamos y ¿Sí todo era una trampa para retenerme allí? Tal vez el solo me había llevado a su cuarto para terminar con todo esto. Pose mis manos en sus hombros soltando el aire que había estado conteniendo en mis pulmones, apoye mi cabeza en su espalda y le hable otra vez.

-Por favor dime que sucede, me estas asustando.

-Aléjate en este preciso instante – hablo con voz sombría y extrañamente seductora.

-Pero… ¿Caleb? Dime qué te pasa – le grite apartándome unos centímetros de su cuerpo.

-No te das cuenta que me es difícil controlarme con tu Olor, tu aroma embriagador, hueles tan apetitosamente bien, a flores exóticas, no sabes como el Lobo desea matar a Caperucita – soltó un bufido al final de la frase.

-Jaja muy gracioso ya déjate de juegos ¿Quieres?

-No lo entiendes Leticia, te ansió a cada segundo, quisiera desgarrarte el cuello en este preciso instante pero si lo hago morirías y mi poca humanidad se iría contigo, me volvería loco si tu no existieras.

Me quede nula frente a sus palabras idiotas que ya habían comenzado a asustarme. Mientras seguía esperando una explicación razonable él se giro con los ojos cerrados, se veía perfecto, su cara, los labios, su piel no era del color natural que yo le conocía de un minuto a otro se puso pálido ¿Se sentiría mal?

-Caleb ¿te sientes bien? Porque estas tan… - mi frase se corto al instante en que el abrió sus ojos, esos hermosos ojos de color azul cielo que yo conocía se habían convertido en color rojo sangre mostrándome así a un hombre frío, seductor y calculador; mi mejor amigo había quedado atrás y enfrente de mí se hallaba un ser despreciable con el mismo color de ojos que mi asesino.

Me lleve las manos a la boca para no gritar, si el resto de las personas que se hallaban en la casa me escuchaban se darían cuenta que me encontraba allí y peor aun alguno de ellos me mataría antes de yo poder gritar por ayuda, si tenía que morir prefería yo misma desgarrarme la garganta antes de que alguien más o Caleb lo hiciera. Con mis torpes pies empecé a retroceder hasta que choque con la cama y caí sentada. Ninguno de los dos articulo palabras, empezó a acercarse sigilosamente a mi persona cuando lo detuve en seco.

-¿Qué eres? ¿Por qué me tienes aquí? – le solté asustada.

-Yo… Leticia yo… - extendió su mano, casi queriendo tocarme pero la distancia entre nosotros aun era algo grande.

-Por favor si vas a matarme, hazlo rápido ¿Sí? – le solté llorando mientras agachaba la mirada.

Para que seguir retrasando lo inevitable, estaba claro que algún día tendría que morir ¿no? Además mi existencia no importaba, a nadie le afectaría que yo estuviese muerta, mi familia no era mi verdadera familia, mi mejor amigo era un mentiroso y Vladimir un traidor al igual que Emilia, yo no le importaba a nadie.

-¡Que no lo entiendes! Yo no voy a acabar contigo ¡Acaso no te das cuenta! Deja ya de hacerme sentir peor en esta situación, te he dicho que es difícil para mí estar cerca de ti en este estado – me gritaba, Caleb me estaba gritando con una audible desesperación en la voz.

-¿En qué estado? – fue lo único que salió de mis labios.

-Yo soy… un Vampiro.

No tuve ninguna reacción frente a esa revelación ¿Por qué no me extrañaba aquello? ¿Acaso lo sabia inconscientemente? ¿Por qué Caleb? ¿Por qué? Me preguntaba una y otra vez, al mirarlo a los ojos de nuevo y meditar en sus palabras, el tenia razón; Yo era la presa y él era el Lobo o como lo planteo, Yo sería Caperucita y el Lobo malo quería atacarme, esta extraña situación estaba predestinada… Yo me hallaba en la cueva del Lobo.
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Cap.14: A escondidas.
¿Cómo tu vida tan común puede cambiar en unos cuantos parpadeos? Yo Leticia Camile Bertoglia había estado en un enfrentamiento sacado de una película, mi hermana mayor estuvo a punto de ser asesinada por mi mejor amigo, la persona en la que más confiaba y con quien me sentía segura - ¡Es un Mondragon! ¡Quieren matarte! – Me gritaba mi interior al recordar las palabras de mi hermana – Son tus enemigos – dijo ella, pero ¿como la persona que me ofrecía protección y paz iba a ser mi propio verdugo? La desesperación que sentía en ese momento era gigante, un hueco enorme estaba en mi corazón.

Los nervios empezaron a atacarme temblaba de pies a cabeza podía sentir mi respiración entrecortada tratando de abarcar todo el aire que me fuese posible, me mire en el espejo y pude ver una chica diferente a la que conocía estaba pálida como el papel y mis ojos se mostraban sigilosos como si esperasen que algo más ocurriera, mientras observaba a la nueva Leticia una voz vino a mi cabeza.

-¿Tienes miedo?-

-¡Ah! – grite desesperada.

Pero en ese mismo instante aquella voz se cayó – debe ser solo que estas asustada – me dije a mi misma, no fue así.

-¿Por qué no le crees a tu hermana? ¿Acaso no confías en tu propia familia? – volvió esa voz.

Me quede presa en el silencio, la habitación me daba vueltas y vueltas, me hacía cada vez más pequeña y el corazón me latía desaforado ¿Qué acaso me iba a venir la crisis de pánico justo en este momento?

-Cálmate, controla tus poderes y controla tu mente-

-¿Quién diablos eres? ¿Qué haces en mi cabeza?

-No me conoces pero tengo mucho que ver contigo, soy parte de tu pasado, de tu presente y de tu futuro Leticia Camile Bertoglia, seré tu guía por ahora –

-¿Qué? ¿Mi guía? ¿Quién eres? ¿Por qué te escucho? ¿De qué poderes hablas? ¿Qué me ocurre? – gritaba en mi cabeza.

-Primero ¡Cálmate! No te revelare quien soy o ellos pueden interponerse entre nuestra conexión, Leticia prepárate para ir al instituto, toma la daga que ha dejado Caleb y ve a verlo, debes protegerle a él también, el forma parte de tu pasado, tu presente y tu futuro al igual que Vladimir debes protegerlos a ambos, es esencial que sigas mis órdenes, no le hables a nadie de mí… lamento dejarte con tantas dudas pero es hora de que me valla… - la voz se empezó a extinguir de apoco hasta que ya no pude sentir más aquella presencia.

¿Qué era todo aquello? ¿Por qué decía esas cosas? ¿Qué sabia de Caleb y Vladimir? ¿Quién era? Pensé lentamente las palabras de mi hermana y luego las de aquella voz, sabía que era necesario hablar con Caleb pero también debía obedecer a Emilia ella sabia cosas que yo no, tal vez daría respuestas a mis preguntas al menos a la mayoría pero ¿Y Caleb? ¿Sería tan fácil apartarme de él? ¿Cómo podría mantenerlo alejado de mí si el prácticamente era mi sustento diario?
Necesitaba verlo y seria en este mismo instante, me vestí como pude dentro del pánico que tenia, tome la daga en un pañuelo y la guarde en mi bolso. Baje corriendo las escaleras.

Cuando abrí la puerta para salir de ahí había alguien plantado en el umbral, era un chico muy extraño sobre él llevaba una capa larga que ocultaba todo su cuerpo tal y como lo recordaba la noche en la que vería a Vladimir, me hablo, era la voz del chico de los ojos rojos que había intentado matarme.

-Hola Leticia, veo que nos hemos vuelto a encontrar esto será como quitarle un dulce a un niño, Que triste – hablo con una voz seductora mientras enredaba sus dedos en un mechón de mi cabello que colgaba en la parte derecha de mi rostro.

Estaba helada, tenía miedo, primero la pelea entre mi mejor amigo y mi hermana, y ahora un chico desquiciado que quien sabe que cosas me haría, me va a cortar las tripas o sacar los órganos para venderlos y obtener dinero – ¡No seas tonta! ¡El solo quiere tu sangre, quiere matarte! –Volvió la voz a mi mente – Coge la daga y clávasela en el pecho, es la única forma que tienes de matarlo, la única Leticia.

Tan rápido como me aleje de aquel chico el me tomo por el cuello y me arrastro hacia la pared de la pequeña salita de mi casa, mientras permanecía acorralada llena de pánico podía sentir su mano recorrer mis muñecas como si estuviera palpando un lugar para clavar algo, después en mi cuello, no tenía ni la menor idea de porque tenía que enterrarle el cuchillo pero lo hice, trate de mover mi mano meterla en mi bolsito y sacar la Daga para enterrársela en el corazón, tenía claro que cualquier humano moriría pero como ya lo percibí, el era peligroso y sobre todo no era humano.

En mi intento de apuñalarlo fue como si leyera mis pensamientos y se aparto en el momento exacto que me lanzaba contra él para robarle esa vida miserable que tenía.

-¡Que astuta! Pero no te servirá de nada, todas ustedes, pobres elegidas… todas terminan…
MUERTAS – dijo con la voz fría y calculadora ¿Cómo me había llamado? ¿Todas? ¿Quiénes?

Las preguntas se agolpaban en mi cabeza, deje caer el puñal y comencé a temblar la habitación giraba una y otra vez, el chico se movía de esquina a esquina acercándose cada instante más a mi cuerpo, a mi cuello, a mi sangre.

Pude sentir cuando me tomo entre sus brazos antes de que callera al suelo y me golpeara la cabeza, sentía su tacto frío como el de Vladimir, su respiración, su aroma de peligro, con sus manos palpaba mi cuello, buscando la mejor parte para clavarme un cuchillo y que me desangrara viva o al menos eso pensaba yo. Le oí susurrarme al oído.

-Qué desperdicio, hubieses sido la mejor en nuestro mundo y en nuestras artes, lástima que Lazareto no te tomo y te hiso suya, lástima que vayas a morir en mis colmillos – dijo mientras besaba mi cuello.

-Leticia despierta, vuelve – sentía esa voz en mi cabeza muy lejana casi en un susurro.

-No puedo, no puedo – susurraba tan bajito que apenas era audible al oído humano.

********

No era capaz de abrir los parpados, un grito resonaba en mi cabeza, era la voz de ¿William? - ¡NO! ¡Ella no! – gritaban pero era demasiado tarde, sentía un roce de algo puntiagudo en mi cuello y de pronto el dolor, un dolor punzante e insoportable, una tortura que no era capaz de experimentar nunca en mi corta vida sentiría un dolor igual la sangre salía a borbotones de mi cuello y yo me desvanecía lentamente en las sombras ahogando mi pánico en el dolor interno, mi cuerpo reaccionaba a ese asido que se extendía por mi cabeza, quemándola, torturándola de pronto deje de sentir ese punzón en mi cuello pero no el dolor, me hallaba tendida en la sala de mi casa gritando, de un momento a otro el dolor había agudizado mis sentidos y era consciente de todo.

Eloana estaba a mí lado apartándome el cabello del rostro mientras William clavaba el puñal que pocos minutos atrás yo había dejado caer tan torpemente interrumpida por mis preguntas, se lo clavo directo en el pecho, el chico cayó al piso y se desvaneció, ya no estaba ¿Cómo era posible que se hubiese desvanecido en un abrir y cerrar de ojos? ¿Quiénes eran ellos realmente? ¿Qué hacían en casa? yo no recuerdo haberlos llamado o ¿sí? El dolor no bajaba de intensidad me sentía como si me quemaran viva. No aguante y grite como una loca.

-Eloana ¡duele! ¡Me quema! Ayúdame – gritaba suplicante.

-William ¿Por qué le duele? ¿Qué le ha hecho? – hablaba Eloana desesperada.

-No lo sé, tal vez dejo fluir el veneno- me miraba confuso - ya sabes que él era uno de ellos, puede que le hayan enseñado algún… - dejo la frase inconclusa y me tomo en brazos – debemos llevarla con Camile ella sabrá que hacer, no tenemos mucho tiempo.

-No te preocupes Leticia, William te ayudara, es su trabajo como protector – hablo de nuevo la voz en mi cabeza – solo aliviare el dolor hasta que el llegue con Camile, relájate y confía.

¿Cómo aliviaría el dolor? ¿Qué diablos pasaba? ¿De dónde conocía el nombre de William y Camile? No podía dejar de pensar en las palabras de Emilia y en Caleb, debía hablar con él como fuese pero ese dolor me mataba y empeoraba cada vez más, me retorcía en los brazos de William, no sabía si íbamos en su auto o no, al parecer llevaban las ventanas del auto abajo porque sentía la brisa en mi rostro, esto hacía que el sudor que empezaba a correr por mi frente desapareciera, de pronto el dolor disminuyo un poco ya no era tan agudo como al principio ¿será que ya me está matando el acido? Caí en las sombras y no fui consciente de lo que me ocurría.

Cuando por fin pude abrir mis parpados los sentía pesados y a mi cuerpo muy agotado, parecía una muñeca de trapo tirada en la cama, la piel pálida, los parpados pesados y con grandes ojeras debajo de mis ojos eran como moretones de lo oscuros que estaban me acomode en la cama demasiado grande para mí, estaba en una habitación muy amplia, las paredes eran de un color azul cielo, la cama en la que estaba se hallaba en el centro de la habitación su cabecera quedaba apoyada en la pared contraria a la ventana con grandes cortinas de color azul oscuro que daban la impresión de estar aun en medianoche, un montón de Cd´s se agolpaban en un mueble que hacía de escritorio, al lado de este se hallaba un librero gigante lleno de ejemplares con cubiertas muy antiguas que parecían de colección, una cámara fotográfica de esas que tienen demasiadas cosas como para saber encenderla se apoyaba en la mesita de noche que se encontraba a un costado, en el fondo de la habitación había un telescopio enorme junto a una mecedora y al lado de esta un pequeño mueble con una cajita muy antigua de color azul, se parecía mucho a la que yo tenía en casa - ¡a la de la abuela! – pensé.

Me levante de un brinco quería acercarme a la cajita que se hallaba al otro extremo de la habitación, me maree de inmediato y casi caigo tirada al piso de no ser porque me apoye del respaldar de la cama, espere a que se me pasara esa sensación de desvanecimiento continuando mi trayectoria a la mecedora, con cada paso que me acercaba mi corazón daba un vuelco inesperado, cuando estuve lo suficientemente cerca me senté en la mecedora y tome el pequeño cofre entre mis manos era igual al que yo tenía en casa, los mismos detalles, el mismo color, eran idénticos.

Me quede ahí meciéndome como una niña pequeña, de pronto mire mis muñecas y me di cuenta que llevaba unas vendas en ambas ¿Qué me ocurría? ¿Dónde estaba? Y principalmente ¿Por qué tenía esas vendas? No tenía ganas de pensar asique en vez de ponerme a formular mil preguntas que como siempre no tenían respuestas trate de abrir el cofrecito azul, al principio no cedía, no había forma de abrirlo, hasta que descubrí una pequeña inscripción a lado de lo que parecía ser un nombre pero solo eran las iníciales… S.G.B. después de ver todo eso fue como si por arte de magia la pequeña cajita cediera a mis forcejeos y se abriera, mientras miraba horrorizada lo que se encontraba dentro mi corazón latía desaforado como si se fuese a salir del pecho, estaba el collar de mi abuela, mi collar, el de mi familia que había estado por generaciones y generaciones se encontraba en las manos de un completo desconocido ¿pero como llego hasta sus manos? ¿Qué hace el con ese collar? Lo tome entre mis manos y deje caer el cofre formulando un ruido que me hiso estremecer, rápidamente me levante de ahí para recoger el cofre y dejarlo en su lugar, me sorprendí al ver más secretos guardados ahí dentro junto al collar estaba una foto muy antigua con una hermosa mujer alta, de cabello negro liso – Emilia – susurre – pero sabía que no era ella, a su lado estaba William Lazareto con un traje formal de caballero como los de la época colonial se les veía felices y bellísimos ¿Cómo era posible que fuese William? ¿O era algún antepasado muy parecido a él? ¿Quién era la joven de la foto? ¿Por qué se parecía a Emilia? La tome para darla vuelta, con letra legible y redondeada estaba escrito:

“Para mi amado William que ha traído Luz de Luna a mi vida, que ha complementado el Hielo y el Fuego…” Siempre Tuya, Sophia.

El corazón me latía a mil por hora era ella, Sophia, la mujer que tanto misterio tenía en la vida de William todos me escondía su procedencia y resulta ser que ella era parte de William y el parte de ella ¿pero cómo era posible todo aquello? ¡Cómo William se había enamorado de ella si se supone que deberían estar muertos, ambos! ¿O acaso era otro William? ¿Alguien muy parecido a él? ¿Algún antepasado? – Puede ser - me solté a mi misma – Ella es muy parecida a Emilia quizás el se parezca a su antepasado y por eso le pusieron su mismo nombre ¿no?

Trataba de encontrarle una explicación razonable a todo aquello pero la cabeza me daba tantas vueltas que no era consiente ni siquiera de donde estaba parada, tome lo último que se hallaba depositado en la caja, el puñal. De inmediato pensé en Caleb y recordé que me dirigía a hablar con él en el momento exacto cuando… -¡Oh dios! ¡William, Eloana, ese chico! – las imágenes se agolpaban en mi cabeza dando giros inesperados, llevándome de un lugar a otro como si fuese una visión, sabía que tenía que hablar con ellos y ahora estaba completamente segura de donde estaba, los buscaría y les pediría una explicación; me aproxime a la puerta entreabriéndola pero rápidamente me aleje al escuchar voces, me quede detrás escuchando aquella discusión que tenia encuentro en el pasillo.

-No podemos decirle la verdad, al menos no por ahora – hablo una voz femenina.

-¡Debemos contárselo! No puede quedarse sin la verdad Camile, ella tiene que saber lo que le ha ocurrido y a quienes se enfrenta ¿no es cierto Alistar? – era William quien hablaba ¿Qué pasaba? ¿Discutían por mi culpa?

Estuve a punto de salir de la habitación para pedirles que dejaran su pequeña discusión pero las palabras de Alistar me detuvieron.

-No William, Camile tiene razón ella no puede saber la verdad ¿Cómo crees que reaccionara? Se asustara y saldrá corriendo de aquí no podemos permitir dejar que se valla sabiendo que la están buscando, además revelaríamos nuestra identidad, haría muchas preguntas.

-¡Por favor! – Bramo William – Ya la han atacado dos veces Alistar ¿Cuánto más tendremos que esperar para decirle la verdad? ¿Cuándo ya este muerta?

Me sorprendió la forma en que lo dijo, no era solo una suposición, más bien sonaba como algo afirmativo ¿realmente querían asesinarme? ¿Por qué? ¿Qué hice para que me quieran matar? La angustia estaba en mi pecho sentía que me iba a desintegrar en cualquier minuto cuando escuche su voz.

-No William no la han atacado dos veces, han sido cuatro – era Vladimir quien decía esto con un
remordimiento enorme.

-¡¿Qué?! – dijeron todos sorprendidos.

-La primera vez fui Yo – dijo arrepentido.

William lo tomo por el cuello y lo arrincono en la pared, dándole un puñetazo enorme en el rostro, mientras que Alistar y Baltasar trataban de separarlos. Sus ojos negros revelaban dolor y sufrimiento.

-¿Sabes porque te perdono? ¡Porque eres sangre de mi sangre! Porque por ti hijo mío di la vida y tu madre también, ahora exijo una explicación Vladimir, en este instante – se separo William de aquel chico alto y fornido de ojos verdes relucientes.

¿Qué Vladimir era qué? ¿William? ¡Que! ¿Cómo? ¿Sangre de su sangre? Otra vez mis pensamientos quedaron interrumpidos cuando Vladimir comenzó a hablar, debía escuchar todo muy atentamente me habían revelado demasiadas cosas algunas que no entendía y otras que apenas y era posible pensar de la increíbles que eran ¿Qué acaso tenían alguna poción de eterna juventud o qué?

-Los Valdrack me hicieron beber de ella antes de yo saber quién era ¿recuerdan el sueño? ¿El ángel que ella nombraba y con el cual desvariaba? Dijeron que tenían una misión para mí, no podían descubrirme asique acepte, juro que yo no sabía quién era ella, no tenía ni idea. Cuando me metieron en su sueño yo la vi y era un ángel, era preciosa, tan frágil y delicada. No quise hacerle daño pero si no lo hacia ellos descubrirían que los estábamos traicionando, luego esta lo del fantasma que pusieron en su casa, yo fui quien lo hiso sabía que ella vendría a Baltasar porque él le creía… -entonces su voz se sumió en el silencio, todos se miraban entre sí y William se acerco y lo abrazo.

Nunca habían mostrado tal debilidad en presencia de nadie, ellos estaban tristes ¿por mí? Ahora sí que nada encajaba en su lugar nadie quería responder a mis preguntas y lo peor es que ellos sabían que me ocurría pero no eran capaces de explicármelo.

-Debemos protegerla ahora más que nunca, no podemos dejarla sola en ningún momento – empezó Alistar.

-Por eso no hay que preocuparse, Emilia nos ayudara –

¿Qué hacia mi hermana metida en todo esto? ¡Debía salir ahora de ahí, en este instante! Tenía que hablar con Caleb, Emilia y si era posible en algún momento con todos ellos pero antes iba a ponerme bien, dejar de comportarme como la damisela en peligro y empezar a ser fuerte.

-No puedes irte Leticia, ellos son los únicos que pueden ayudarte frente a lo que se viene – la voz de nuevo.

-¡Que acaso no puedes callarte por un momento! Esto no te incumbe, ni siquiera me has dicho quien eres asique mejor no me agobies y vete – pensé, me olvidaba de la conversación que tenía lugar en el pasillo por haber puesto atención a aquella voz.

-Ella puede ayudarnos ya es uno de nosotros, sabe cosas que nosotros no, acerca de su familia y los Mondragon ¿Sabían acaso que ellos tienen que ver con la orden? ¡Ese Caleb nunca me dio confianza, sabía que se relacionaban con algunos Valdrack pero no que formaban parte de ellos! ¡Maldito mentiroso!

-Debemos alejarlos – decía William.

-¿Crees que Leticia se los va a permitir? ¡Yo ya lo intente! Y Emilia también pero no nos hace caso, imagínense como reaccionara – dijo Vladimir.

-Pero es su hermana debe hacerle caso, ella… - Camile dejo la frase inconclusa, por un instante hubo silencio hasta que volvía a hablar - pero si son hermanas entonces ella también puede ser una elegida, quizás Emilia es a quien buscamos y no Leticia.

Todos se quedaron pensando en la habitación y me quede muda mirando esa situación tan fuera de lo común, cuando por fin volvieron a hablar.

-No Camile, Emilia no es a quien hemos estado esperando, de hecho hay algo que tienen que saber … Leticia no es hija de la señora Bertoglia, ella es prima de Emilia en realidad no son hermanas – dijo Vladimir con la voz apagada.

En ese momento pegue un grito de dolor, el corazón se me quebraba en pedacitos las lagrimas salían de mis ojos como en una noche de lluvia intensa ¿mis padres no eran mis padres?
¡¿Entonces quien era yo?! Se sentían unos pasos acercándose al cuarto, me aparte rápido de la puerta y me lance a la cama para hacerme la dormida, cuando se abrió la puerta pude sentir la voz de William y Vladimir.

-Está dormida.

-¿Crees que escucho algo? – pregunto William.

-No, claramente no o si no estaría histérica, creo que lo mejor será dejarla descansar además debemos irnos, quede de llevarte al lado de Emilia para que se conozcan.

-No, lo mejor será que ella venga yo me quedare cuidando a Leticia.

-¡Como quieras! – bramo Vladimir enojado.

Después de que se fueron me senté en la cama para meditar un poco todo aquello, Primero estaba el hecho de que habían situaciones o cosas que no se me han revelado, secretos y misterios que rodean mi vida y lo peor de todo era que todo el mundo lo sabía menos yo, hasta los recién llegados sabían de la existencia de aquellas cosas y ni siquiera eran parte de mi familia, estaba la llegada de mi hermana que era de lo más extraña, ya no era la misma había cambiado no solo físicamente sino intelectualmente intento matar a mi mejor amigo que por cierto al parecer no era ningún santo como yo pensaba el intento matar a mi propia hermana, cosa que no era tan cierta ya que hace unos minutos atrás me entere de que no era hija de los Bertoglia y Emilia no era mi hermana de sangre ¿De dónde provenía yo? ¿Por qué me habían escondido la verdad? Si no era una Bertoglia ¿Quién era en realidad? Y ahora estaba la peor parte hace dos noches atrás había tenido un encuentro con un chico desquiciado que no solo quiso matarme sino que el día de ayer de veras casi lo consigue, empecé a recordar la forma en que se acercaba a mí, como rosaba sus labios en mi cuello de la misma forma en que Vladimir lo había hecho instantáneamente lleve mis manos a mi cuello y tenía una pequeña cicatriz del lado izquierdo, eran como una picadura de mosquito tan diminuta que apenas era posible sentirla pero la verdad era que eran dos pequeñas cicatrices de repente todas las palabras vinieron como un relámpago - ¡El quiere beber tu sangre! ¡Yo bebí de la sangre de ella! ¡Ellos solo quieren matarte! ¡Lástima que Lazareto no te tomo y te hiso suya, lástima que vayas a morir en mis colmillos! - ¿Colmillos? ¡Colmillos! ¡Oh dios! – los temblores no cesaban y mi mente divagaba en los libros que yo leía hace unos años atrás, las historias que me contaba mi abuela, los mitos y leyendas, estaba en blanco, sentía el sudor correr por mi cara, mi respiración se hacía cada vez mas forzada tratando de que llegara aire suficiente a mis pulmones.

Yo estaba tratando con… ¿Vampiros?


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P.d: Sorry por el retraso mis niñas pero ahora sera Capi por dos, al rato les subo el Numero 15, bueno y para quienes vengan siguiendo la historia desde que tenia el otro blog, les haviso que nos acercamos al capi 16 !!
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