Cap.15: La cueva del Lobo.
Realmente los libros que había dejado de leer por tanto tiempo me conducían a todos los indicios de la verdad ¿Cómo no me había dado cuenta antes? ¡Ellos eran extraños! Estaba claro que venían de otra cultura eran “gente de mundo” como dijo mi madre hace algunas semanas atrás, al parecer ella disfrutaba verme rodeada de aquel ambiente pero la realidad era que “ese ambiente” no tenía nada que ver conmigo al menos no con una humana como yo ¿Cómo era posible que hubieran vampiros? Ni siquiera existen, no puede ser, no, no, no – me repetía una y otra vez mientras estaba tirada en esa cómoda cama. Tenía que salir de aquel sitio como fuese, si mis “sospechas” eran ciertas era de locos quedarme en una casa llena de vampiros peor aun sabiendo que yo soy “importante” como según dicen ellos, quizás mi sangre es tentadora o tenga alguna especie de componente, no sé, pero algo tenía que los atraía como imanes.

Ya no podía confiar en ninguno de los Lazareto por más que deseara contarle mis sospechas o secretos a Baltasar sabia que él no me contaría la verdad, además gracias a ellos estaba como estaba por su culpa casi me matan, el chico de los ojos rojos conocía a Vladimir y lo llamo traidor, quizás ellos me buscaban para matarme – No puede ser – pensé - Emilia esta de su lado ¿acaso mi hermana también quiere hacerme daño? Pero recordé el dolor que me había causado saber que Emilia y Frederick no eran mis hermanos, que mis padres no eran sangre de mi sangre, de nuevo los sollozos y ese ardor en mi pecho como si me matasen viva.

Solo una persona podría creer en todo esto no por el hecho de que cada vez que mi corazón se partía el siempre estaba ahí, sino por todo lo ocurrido con Emilia él sabía antes que yo en lo que se había convertido mi hermana, sin pensarlo mucho me levante y me puse la ropa que se encontraba a los pies de la cama ¿Cómo saldré de aquí? – pensé inmediatamente cuando pude ver una pequeña abertura en el techo justo donde estaba instalado el telescopio - ¡Que idiota! Como no se me ocurrió antes, conozco esta casa como la palma de mi mano – hace muchos años atrás, cuando quería estar sola subía hasta el ático para salirme por la pequeña abertura que tenía este, llegaba al techo y bajaba por el gran roble que estaba en el patio trasero de la casa. Recordaba cada uno de mis movimientos cuando hacia esto asique puse en marcha mi plan de escapar a hurtadillas, me colgué al cuello el collar de la abuela, saque el puñal de la cajita azul y lo envolví en un pañuelo de seda negro que encontré en la habitación, lentamente me deslice del techo hasta el árbol.

Cuando caí de rodillas al pasto húmedo por el roció de la mañana me pude dar cuenta que pase la noche entera durmiendo en casa de los Lazareto, tenía un montón de escusas que inventarme cuando volviera a mi casa pero eso lo dejaría para después lo principal en este momento es llegar a casa de Caleb entera y siendo Humana. Recorrí a pie desde la casa de mi abuela hasta el condominio de casas nuevas en donde vivía mi amigo, eran unos 20 minutos en vehículo y 45 minutos a pie, me permití exigirle a mi cuerpo ir lo más rápido posible aunque eso significara llegar casi sin aliento; debo reconocer que era un desastre si se trataba de actividad física.

Llegue a la calle de Caleb los mismos arboles que días atrás encontraba tan hermosos y verdes ahora daban el aspecto de un lugar tétrico como un bosque lleno de naturaleza salvaje, las hojas se movían fieras al compas del frío viento, tratando de empujarme a retroceder, haciéndome temblar.

La casa que estaba frente a mí se hacía cada vez más inmensa ante mis ojos, tétrica, fría, con la mirada ausente camine lento hasta la puerta delantera. Toque una vez, dos veces, tres veces y nadie se dignaba en aparecer, di la vuelta para tratar de meterme por un pequeño pasillo que conectaba la casa con el patio trasero al llegar hasta ese lugar pude darme cuenta que la pequeña puerta de la cocina estaba entreabierta, sin pensármelo dos veces me metí como ladrón en la noche, sabía que Caleb no se molestaría por ello ¿verdad? Todo dentro de la casa se hallaba en penumbra un silencio que me hacía sentir vulnerable, a la penumbra de la habitación principal de la planta baja se distinguía una tenue luz proveniente del pasillo quedaba detrás de la escalera este conducía a las habitaciones de la casa, no recordaba muy bien haber visto ese lugar antes pero era obvio que con la corta estadía pasada en casa de mi mejor amigo no reconocería todo el lugar.

Intuitivamente seguí la tenue luz, quizás allí se hallaba Caleb o algún otro miembro de su familia. Empecé a caminar de puntitas, la sangre retumbaba en mis oídos me sentía como si me fuesen a descubrir en algo malo, cuando me acerque lo suficiente pude darme cuenta que había una puerta entreabierta, la termine de abrir lentamente revelándome una escalera que daba a un tipo de subterráneo, el lugar era húmedo y frío, baje los escalones contándolos uno por uno mientras que mi corazón martilleaba en mi pecho - esto ya me está dando mala espina – cuando llegue abajo me encontré con un pequeño pasillo en donde al final una gran puerta de madera antigua me esperaba para revelarme el peor de mis delirios, del otro lado se escuchaban voces discutiendo un asunto muy importante al parecer.

-El chico lo hará ¿no es cierto Caleb? – una voz desconocida, salvaje, era una mujer.

-Yo… - era la voz de mi amigo, se escuchaba tétrica y misteriosa.

-Lucíos por favor, tu sabes que Caleb no está preparado para esto – era Fabiana quien hablaba, podía reconocer su voz tan delicada y persuasiva.

-¡No! El chico debe hacerlo tienes claro que si dejamos que los Lazareto sigan acercándose a ella esto se hará más difícil, debemos aprovechar que esa humana confía y quiere a Caleb – era la voz de otro desconocido.

-Theodor tiene razón. Fabiana si dejamos pasar más tiempo esta situación se hará insostenible, no podemos contar con Vladimir por lo que he averiguado el traiciono a la orden al igual que todos los Lazareto pero debemos tener pruebas para desenmascararlos.

-Pero Lucíos ¡el no está listo! – suplicaba Fabiana.

-Caleb sabía que tarde o temprano llegaría su momento de actuar, él será el orgullo de los Mondragon – hubo una pausa en la que todos se quedaron en silencio esperando la respuesta de Lucíos, la expectación podía olerse en el aire – el matara a Leticia, esta noche.

-¿Caleb? – la voz de Fabiana tenía un tono de gran preocupación.

-Lo hare Fabiana, mi destino está escrito – era Caleb, mi amigo había tomado la decisión y mi corazón se removía dentro con dolor. La determinación con la que dio su respuesta hiso que mi cuerpo reaccionara con múltiples escalofríos.

Me lleve las manos inmediatamente a la boca para silenciar mis gritos y sollozos, todo el mundo me buscaba para matarme, primero el chico de ojos rojos y ahora la familia de mi mejor amigo también quería matarme pero ¿Por qué? ¿Caleb? Mi dulce y tierno Caleb terminaría con mi ridícula vida, la persona en quien confiaba derramaría mi sangre, prefería mil veces morir en manos de cualquier otro ser humano a ser asesinada por mi mejor amigo, si tanto les molestaba mi estúpida existencia yo misma lo haría, pero no podía pensar en que lo último que vieran mis ojos seria la cara de mi amigo y sus ojos, esos ojos azul profundo que me ofrecían paz.

Sentía pasos que se acercaban a la puerta, empecé a correr para subir las escaleras lo más rápido posible, si me encontraban allí lo harían sin titubear, me matarían sin siquiera poder despedirme de mi familia o encontrar la forma de sobrevivir. De un minuto a otro estaba jadeando y tratando de llenar mis pulmones con aire cuando alguien me tomo del tobillo, me gire y zamarree mi pierna derecha para que me soltara, mi corazón dio un vuelco de 360° al ver que era Caleb.

-¡¿Qué haces aquí?! – me susurro enojado.

-Yo… yo…

-Debo sacarte de aquí antes de que se enteren ¿Qué acaso estás loca? ¡Estabas firmando tu sentencia de muerte al escucharnos!

¿Qué? ¿Me sacaría de allí? Pero ¿Por qué?

-¿Tú no me mataras? – pregunte con la voz temblorosa.

El me observo por unos instantes con esos ojos azules tan pacíficos y cálidos, demostrando debilidad ante mi presencia, acaricio mi mejilla y yo me sonroje de inmediato, no podía sostener su mirada, por alguna extraña razón ya no era para mí el mismo Caleb. Baje mi mirada a mis zapatillas sucias pero ese lapsus no duro demasiado, levanto mi barbilla y me obligo a mirarle a los ojos, ese mar profundo de secretos.

-¿Deberás crees posible que hay alguna remota posibilidad de que yo acabe con la luz de mi vida? – pronuncio aquella frase con un odio marcado en cada una de sus palabras, su semblante era el de un adulto, un hombre maduro no el del chiquillo de dieciocho años que yo conocía.

-Caleb… - susurre su nombre tan bajito que apenas se escucho entre nosotros, lo abrase fuerte como si me faltara su presencia adentro, el corazón retumbaba en el silencio de aquel estrecho lugar, podía sentir el mío y el suyo juntos en unisonó.

Rápidamente me aparto de su abrazo.

-Ahora tengo que sacarte de aquí antes de que te encuentren.

-Pero… yo… - ¿Cómo se lo digo? ¿Cómo le digo lo que sospechaba de los Lazareto?

-No Leticia en este instante no quiero peros, vendrás a mi habitación por ahora y te explicare
algunas cosas de mi pasado, mi presente y lo que me depara en el futuro.

¿Por qué su frase no me era indiferente? ¿Qué acaso todo el mundo estaba obsesionado con el pasado, el presente y el futuro de la gente? Me tomo de la mano y comenzamos a dirigirnos al piso principal de la casa, mientras íbamos subiendo las escaleras sentía que la mano de Caleb destilaba descargas de electricidad como las que sentía con Vladimir ¿Qué me pasaba? ¿Por qué sentía todo aquello? Sacudí mi cabeza rápido para olvidar mis preguntas y Caleb se sorprendió al verme hacer esto. Sin preguntarme siquiera nos metimos a su cuarto, me sentó en la cama, se aparto muy rápido y quedo de espaldas a mí, pasaron los segundos y minutos, se hacía eterna aquella extraña situación hasta que por fin hable, controle mi voz para no quebrarme o llorar o hacer alguna estupidez.

-Caleb ¿Qué sucede? ¿Por qué no pronuncias palabra?

Mientras él seguía en silencio me levante de la cama para acercarme a él y mirarlo a los ojos. Me aterraba la situación en la que nos encontrábamos y ¿Sí todo era una trampa para retenerme allí? Tal vez el solo me había llevado a su cuarto para terminar con todo esto. Pose mis manos en sus hombros soltando el aire que había estado conteniendo en mis pulmones, apoye mi cabeza en su espalda y le hable otra vez.

-Por favor dime que sucede, me estas asustando.

-Aléjate en este preciso instante – hablo con voz sombría y extrañamente seductora.

-Pero… ¿Caleb? Dime qué te pasa – le grite apartándome unos centímetros de su cuerpo.

-No te das cuenta que me es difícil controlarme con tu Olor, tu aroma embriagador, hueles tan apetitosamente bien, a flores exóticas, no sabes como el Lobo desea matar a Caperucita – soltó un bufido al final de la frase.

-Jaja muy gracioso ya déjate de juegos ¿Quieres?

-No lo entiendes Leticia, te ansió a cada segundo, quisiera desgarrarte el cuello en este preciso instante pero si lo hago morirías y mi poca humanidad se iría contigo, me volvería loco si tu no existieras.

Me quede nula frente a sus palabras idiotas que ya habían comenzado a asustarme. Mientras seguía esperando una explicación razonable él se giro con los ojos cerrados, se veía perfecto, su cara, los labios, su piel no era del color natural que yo le conocía de un minuto a otro se puso pálido ¿Se sentiría mal?

-Caleb ¿te sientes bien? Porque estas tan… - mi frase se corto al instante en que el abrió sus ojos, esos hermosos ojos de color azul cielo que yo conocía se habían convertido en color rojo sangre mostrándome así a un hombre frío, seductor y calculador; mi mejor amigo había quedado atrás y enfrente de mí se hallaba un ser despreciable con el mismo color de ojos que mi asesino.

Me lleve las manos a la boca para no gritar, si el resto de las personas que se hallaban en la casa me escuchaban se darían cuenta que me encontraba allí y peor aun alguno de ellos me mataría antes de yo poder gritar por ayuda, si tenía que morir prefería yo misma desgarrarme la garganta antes de que alguien más o Caleb lo hiciera. Con mis torpes pies empecé a retroceder hasta que choque con la cama y caí sentada. Ninguno de los dos articulo palabras, empezó a acercarse sigilosamente a mi persona cuando lo detuve en seco.

-¿Qué eres? ¿Por qué me tienes aquí? – le solté asustada.

-Yo… Leticia yo… - extendió su mano, casi queriendo tocarme pero la distancia entre nosotros aun era algo grande.

-Por favor si vas a matarme, hazlo rápido ¿Sí? – le solté llorando mientras agachaba la mirada.

Para que seguir retrasando lo inevitable, estaba claro que algún día tendría que morir ¿no? Además mi existencia no importaba, a nadie le afectaría que yo estuviese muerta, mi familia no era mi verdadera familia, mi mejor amigo era un mentiroso y Vladimir un traidor al igual que Emilia, yo no le importaba a nadie.

-¡Que no lo entiendes! Yo no voy a acabar contigo ¡Acaso no te das cuenta! Deja ya de hacerme sentir peor en esta situación, te he dicho que es difícil para mí estar cerca de ti en este estado – me gritaba, Caleb me estaba gritando con una audible desesperación en la voz.

-¿En qué estado? – fue lo único que salió de mis labios.

-Yo soy… un Vampiro.

No tuve ninguna reacción frente a esa revelación ¿Por qué no me extrañaba aquello? ¿Acaso lo sabia inconscientemente? ¿Por qué Caleb? ¿Por qué? Me preguntaba una y otra vez, al mirarlo a los ojos de nuevo y meditar en sus palabras, el tenia razón; Yo era la presa y él era el Lobo o como lo planteo, Yo sería Caperucita y el Lobo malo quería atacarme, esta extraña situación estaba predestinada… Yo me hallaba en la cueva del Lobo.
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5 Responses
  1. damaris Says:

    dios me a encantado
    creo que estoy hiperventilando jiji
    espero que subas el proximo capitulo

    besos xD


  2. andree*a Says:

    angels, me a gustado mucho este capitulo.
    kiero saber mas
    k le va a acer caleb?¿ k pasara entre william y leticia?... tengo tantas preguntas
    espero k escribas pronto, te spero.
    cuidate


  3. Anónimo Says:

    ola
    toii pasandoo otra vez (soi itzel)
    i wow la historia me nknta muchisimo
    espero q subas el proximo cap pronto aunq si aii q esperar valdra la pena
    bno iAP me voii
    amo a caleb a william i vladimir xD toi lok
    bye bye


  4. Anónimo Says:

    ola, soy allison y quiero decirte que me encanta tu historia y me muero de ganas por leer el capitulo16
    angels eres una escritora grandiosa te felicito ojala subas pronto mas capitulos...
    eso que te valla bien xau


  5. Lorena G.B Says:

    No sé cómo de bueno será comenzar a leer una historia por el final. Pero este capítulo quince me ha encantado, así que creo que te seguiré para tomarme mi tiempo y leerla entera :)

    Felicidades por tu constancia y creatividad ^^


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