Cap.16: Mitad Vampiro, Mitad Humano.
Por extraño que parezca no me altere demasiado al tener ese tipo de revelación ¿Qué podía ser peor? ¿Qué me convirtiera en un maldito chupasangre? – No sería tan malo, sería mejor que estar muerta a miles de metros bajo tierra llena de gusanos – pensé.

-No sabes lo que dices ¿Quieres convertirte en esto? – me gritaba Caleb.

-¿Qué? Pero si no he dicho nada - le grite, acortando la casi nula distancia que me separaba de su cuerpo, quise tocarlo y decirle que todo saldría bien, todo sería igual entre nosotros pero no podía, a fin de cuenta yo simplemente era una humana.

Acorto el poco espacio que quedaba entre nuestros cuerpos con un solo paso lento y sigiloso me tenía a su completa disposición, tenia terror de que olvidara por completo quien era yo y que su deseo de beber mi sangre fuese más poderoso que el deseo de mantenerme con vida, pero lo que más me molestaba era que le deseaba tanto como en algún minuto había deseado a Vladimir ¿Qué me pasa? ¡Es mi mejor amigo! ¡Mantén la calma Leticia, deja de sentir estupideces! – gritaba como una loca en mi interior, realmente tenía una batalla interna peor de la que había tenido con el otro chico de mis pesadillas, ambos eran tan esenciales en mi vida que ya dolía pensar que si alguno de los dos se esfumaran para siempre mi existencia sería inútil.

-Así es, si alguno de los dos te faltase el circulo estaría incompleto y jamás sabrías quien es tu verdadera mitad Leticia, debes escoger con el corazón – La voz otra vez, ya me estaba cansando de su presencia.

-¿A qué te refieres con el círculo estaría incompleto? ¿Cuándo vas a empezar a explicarme las cosas? ¡YA ESTOY CANSADA DE ESTE JUEGO! – respondí mentalmente.

De repente sentí una mirada intensa en mi, fue cuando me percate de que estaba algo ofuscada clavando mis uñas en las palmas de mis manos y mordía intensamente mi labio inferior. Caleb me miraba confuso tratando de descifrar lo que yo pensaba.

-Quieres dejar de hacer eso por favor.

-¿Qué cosa? ¡Acaso ahora no puedo mirarte!

-No puedo leer tus emociones, siento que me excluyes, deja de bloquearme ¡Me fastidias!

-Pues si tanto te fastidio ¡Deja de mirarme como un idiota y empieza a explicarme todo esto! – le grite mientras movía mis manos en el aire como atontada por la situación.

-Vaya jamás pensé que me hablarías así menos sabiendo que soy un vampiro – soltó un bufido y después se hecho a reír como un niño.

¿Qué le parecía tan gracioso? ¿Qué no veía mis reacciones? ¿Por qué todo el mundo se reía de mí, me escondían cosas y luego no me explicaban nada? Lo mire con rabia que después se convirtió en pena, mis ojos delatores como siempre dejaban ver una lagrima que se había escapado, caía intensa por mi mejilla y se perdía en mi boca, baje la mirada y mantuve el labio inferior apretado mientras lo mordía. Lo mordí tan fuerte que de un segundo a otro un pequeño corte se hizo dejando salir pequeños restos de sangre, podía sentir su olor a oxido y sal.

Olvidando por completo que me encontraba frente a un verdadero bebedor de sangre comencé a tocarme la diminuta herida con los dedos dejando su olor impregnado no solo en mi labio sino que también en mis manos.

Mi acompañante se puso rígido de inmediato y trato de alejarse lo suficiente de mí, si ya era malo olerme mucho peor sería que sangrara enfrente de él. Sin pensarlo hice algo estúpido pero con lo cual tenía ganas de experimentar, al menos estando consiente ya que la última vez sacaron litros de sangre de mi cuerpo sin mi consentimiento ¿Cómo sería? ¿Qué sentiría él y yo? ¿Sería igual a como lo habían descrito en los libros que solía leer? ¿Habría algún tipo de conexión?

Me acerque y pose mis dedos con pequeños manchones rojo carmesí cerca de sus labios, sus fosas nasales inmediatamente captaron el perfume de mi sangre hiso un movimiento con su cuello para captar mejor el olor, pose mis labios en los suyos, sentí como succionaba mi labio inferior de una manera tierna saboreando la pequeña cantidad de sangre que salía de aquel corte, de un momento a otro algo punzante rosaba mis labios eran ¿Colmillos? Sin tener pensamiento alguno en mi mente me deje llevar por aquella situación, era irreal y no parecía afectarle demasiado, al menos eso creía yo. Los segundos se hacían intensos mientras él seguía sintiendo el sabor de mi sangre y yo me quedaba inmóvil a su disposición, me sentía tan extraña con ese beso.

El panorama cambio cuando puso sus manos en mi cintura acercando mas nuestros cuerpos y empezaba a besarme con desesperación mi boca se movía conforme a los desaforados labios de Caleb que trataban de llenarse de mi ser, impregnar toda mi esencia en él, de alguna extraña forma aquello no me molestaba es más deseaba que me besara así por siempre. Separe un momento su boca de la mía para tomar aire, estaba jadeando desesperada mientras el bajaba por mi mandíbula hasta mi cuello rozando esos labios que hasta hace unos momentos atrás habían sido míos, rozo sus colmillos en mi cuello y cuando pensé que me mordería el hechizo de frenesí en el que nos hallábamos se esfumo, dejando solo culpabilidad en ambos.

Me aparto de su lado por un momento dejándome confusa y avergonzada por la situación en la que nos envolvimos hace instantes atrás ¿Tan malo fue? ¿Acaso no sintió nada? A fin de cuentas solo éramos amigos, yo no sentía nada por él o ¿sí? Y ¿Por qué me importaba tanto? – Pensare en eso después – me fije por un instante en su mirada, no tenía los ojos inyectados en sangre ahora su mirada era normal sus profundos ojos azules volvían a estar en paz, tan cálidos como los recordaba. Se acerco con paso vigilante y me rodeo con la mirada se puso detrás de mi volviendo a besar mi cuello pero en esta ocasión no era Locura y desenfreno lo que sentíamos, era paz y ternura de una forma tan irreal como lo había sido con el frenesí y el deseo que anteriormente mostro el uno por el otro.

-Nunca podría morderte aunque fuese bajo tu consentimiento – susurro en mi oído.

-Nunca digas nunca, cualquier día podrías caer en tu tentación personal.

-Nunca – volvió a susurrar.

-Lamento haberme comportado así yo no quise hacerte daño, solo tuve un impulso que no pude contener, quería saber que se sentía… -dije ruborizándome otra vez, me voltee para poder mirarlo a esos ojos azules tan profundos y sinceros.

-Y ¿Qué sentiste? – pregunto confuso.

-Sentí… - no podía describirlo con palabras solo una vez había sentido algo parecido y fue cuando
Vladimir me beso en el baile de mascaras ¿Cómo explicarlo? Era una mezcla de peligro y deseo una subida de adrenalina, el corazón latía con fuerza y la mente se queda en blanco ¿Cómo explicarlo?

-Tú ¿sentiste qué? – Volvió a preguntar, en mi mente se atropellaban los pensamientos, los sentimientos florecían por mis poros a pesar de ser una mezcla confusa – Demuéstraselo – pensé. Sentí de nuevo ese impulso desenfrenado.

-Yo… sentí… esto…

Me acerque a él tome su cara entre mis manos y lo bese - ¡Dios que hago! ¡Estoy besando a mi mejor amigo! ¡Y es un Vampiro! ¿No se supone que debería estar aterrada y salir corriendo? – a pesar de mis pensamientos no lo aleje al contrario como era de esperarse el me devolvió el beso, fue tierno y acompasado, me hiso sentir lo mismo que el beso anterior a pesar de que ya no estaba en su forma Vampírica sentí el frenesí, la descarga de adrenalina y tenía claro que eso ya no era un experimento, mis sentimientos por él de alguna extraña e irracional forma cambiaron.

Me aparto de su boca pero no pudo zafarse de mis manos que se colgaban a su cuello.

-¿Qué te pasa? ¿Acaso no te gusto? ¿Tan mal he estado? – las preguntas formuladas en mi mente salieron como dardos por mis labios.

-Leticia creo que no estás en tus cabales asique mejor te llevo a tu casa.

-¿Qué? Si estoy en mis cabales y responde ahora mis preguntas ¿Qué sientes? Antes prácticamente morías por querer besarme y ahora te quedas callado – le dije ofuscada y apartándome de él.

-Ya veo tu “punto” de vista en este asunto, en primer lugar no estás en tus cabales deberías gritar aterrada por saber que no soy humano al menos no en totalidad, segundo ya estarías muerta si no me hubiese controlado y tercero no estoy para tus experimentos asique o me dejas llevarte a tu casa o te quedas encerrada aquí hasta que invente una excusa para no matarte esta noche – se dirigió a mi enojado.

-¡No te tengo miedo!

-Pues deberías – contesto de inmediato.

-¡No he terminado! – le grite - ¿A qué te refieres con que no eres humano en totalidad? ¡Y para que te enteres no estoy experimentando contigo!

-Puedo calmar mi mente, pero no puedo calmar mi sangre ¿Me explico? – Hice un gesto de negación con la cabeza – puedo ser humano y de un minuto a otro cambiar a Vampiro, soy mitad vampiro mitad humano, soy único en mi familia, en todas las generaciones nunca ningún Mondragon fue un Semi-Vampiro ¿Entiendes?

-Entonces tu puedes cambiar a tu antojo ¿Cómo un cambia formas?

-No, es algo un poco más complejo que eso. Puedo permanecer Humano siempre que quiera pero cuando dejo fluir mis instintos de Vampiro me convierto en un abrir y cerrar de ojos sin poder haber efectuado la elección - Hizo una pausa mientras me miraba con esos ojos de diamantes azules y continuo.

-El olor, tu aroma me enloquece y hace que mis instintos fluyan más rápido de lo normal, casi siempre puedo controlarme con el resto de los humanos pero tú… eres tan diferente - alargo su mano y rozo mi mejilla que se encendió como una llama ardiente dejando mi tez de color durazno en un encendido rosa.

-¿Por qué tu eres especial? ¿De veras no hay nadie que haya sido un Semi-Vampiro antes? – las palabras fluían de mis labios tan rápido que no ponía reparo en hacer enfadar a Caleb o no con mis preguntas ¡La necesitaba tanto! Necesitaba respuestas.

-No lo sé, nadie en mi familia se lo explica según mi Hermano puede que alguien en la familia haya traspasado el gen humano en su totalidad a sus hijos, nietos, que a su vez se lo traspasaron a mi madre y lo mismo ocurrió con mi padre, estos al unirse han desarrollado o despertado el gen humano completo y a la vez el gen Vampírico por lo cual yo soy un Semi-Vampiro.

-¡Es increíble! ¡Nunca leí antes de algo parecido! Eres único – se me quedo mirando de una forma extraña e irónica, sin pensarlo demasiado le lance mi próxima pregunta - ¿No existe otro tipo de posibilidad de ser un Semi?

-Sí pero sería imposible ya que ambos padres eran Vampiros.

-¿Por qué imposible? No entiendo.

-Veras, en el caso de que mi madre hubiese sido humana y mi padre un Vampiro existen más posibilidades de que en esa unión salga un Semi-Vampiro ¿Entiendes?

-Claro, no soy idiota – le solté riendo.

-No es gracioso, esta situación no es para tomarse a la ligera Leticia Camile Bertoglia – me lanzo una mirada de enojo del porte de Europa.

-Lo siento, es que todo es tan raro ¡Jamás pensé que mi mejor amigo seria un Semi-Vampiro! Además debo agregarle a eso que quieres matarme, no tengo ni idea porque y los Lazareto también ¡No se qué pensar! ¡No sé si reír o Llorar!

-¿Los Lazareto quieren matarte? – cambio drásticamente el tono de su voz, de enojo paso al asombro. Su cara mostraba incredulidad.

-Sí, al menos eso creo. Por eso vine a verte quería contarte lo que averigüe es todo tan confuso además quería entregarte esto – recordé la daga y la saque de mi pequeño bolso que llevaba cruzado al cuerpo, el pañuelo negro de seda se deslizo entre mis dedos mientras la daga caía al piso haciendo un ruido sordo.

Ambos nos agachamos para recogerla cuando de la nada el puñal se esfumo y en su lugar apareció un cuervo negro que comenzó a darme fuertes picadas en los brazos, las piernas y el rostro. Gritaba por ayuda pero Caleb estaba unos cuantos centímetros más allá retorciéndose de dolor, su piel de color durazno comenzó a ponerse pálida poco a poco se tornaba morada era como si lo estuviesen asfixiando, me ardían las mordeduras que el cuervo me daba cada vez mas fuertes intente juntar todas mis fuerzas y tome una lámpara que se hallaba cerca de mí, me estire lo más que pude para alcanzarla, ya en mis manos le pegue con el objeto al maldito cuervo que estaba tratando de matarme, choco con la pared y a los segundos se esfumo al igual que el puñal. Mi corazón dio un vuelco cuando vi que Caleb ya no se retorcía, ni siquiera su pecho se movía al compas del aire que debía entrar por sus pulmones, apoye mi cabeza en su pecho para ver si aun respiraba y así era, pero muy débilmente podía sentirlo.

¿Qué hago? ¿Cómo le ayudo? ¿Qué necesita? Piensa Leticia, piensa - Sangre – mi mente respondió inmediatamente a las preguntas que me formulaba hace unos segundos atrás. Mis ojos buscaban algo con que poder infringir a mi cuerpo algún tipo de corte para que la sangre saliera a chorros, estaba débil lo sabia pero aun así no dejaría de ayudar a mi amigo aunque eso significara tener que estar recostada en una cama por el resto de mi vida, las heridas marcadas que dejo el cuervo en mi cuerpo dolían bastante eran como quemaduras que se intensificaban cada vez más, me levante despacio para acercarme al escritorio con cada paso que daba se intensificaba más el dolor ya no solo de las “quemaduras” sino que la cabeza me iba a explotar.

Tome unas tijeras que se hallaban en un cajón, volví a duras penas al lado de Caleb y me corte las venas de la muñeca derecha, la sangre salía a borbotones, puse rápido mi muñeca en sus labios, deje que corriera a voluntad hasta que el pudiera ponerse bien, los oídos me pitaban fuerte y la habitación giraba en torno a mí, lentamente sentí como me iba desvaneciendo mientras el volvía a despertar, sentía como su lengua pasaba por la piel de mi brazo, como la sangre salía a chorros de mis venas para perderse en su boca, sus colmillos creciendo por su boca y clavándose en mi muñeca, era un banquete de dioses para él. De alguna forma loca e irracional me gustaba ser yo quien le estuviese dando sangre para beber, no quería que nadie se le acercara, que nadie más que yo le diese a beber de su sangre, quería que Caleb fuese mío y yo de él aunque eso me costase la vida.

Las palabras salieron en un susurro.

-Mío – fue lo último que salió de mis labios para luego desvanecerme dejándome caer en los brazos de Morfeo.

Un sueño hermoso me invadió. Un sueño eterno.

********

-¡NO! ¡Leticia! ¡Despierta! – escuchaba a lo lejos, era una voz que yo conocía perfectamente pero la sentía tan lejana, no quería despertar nunca de mi sueño profundo era tan pasivo y bello.

-Te necesito a mi lado ¡Vuelve! ¡No me dejes! ¡Leticia te ordeno que vuelvas ahora! – seguía gritando esa voz melodiosa, se podía sentir el pesar, el miedo, la rabia de su voz pero aun así era hermosa para mí.

-¡Que le has hecho maldito! ¡La has matado! Te matare Caleb Mondragon, lo juro – gritaba de nuevo el chico con voz de Ángel.

¿Caleb? ¡Van a matar a Caleb! Debo ayudarlo, no puedo permitir que lo asesinen, no por mi culpa. Intente abrir mis parpados pero estaban muy pesados, me sentía tan cansada, tenía mucho sueño, lentamente comencé a mover mi cuerpo y lance un suspiro, me tomo algunos segundos volver abrir los ojos.

Todo era muy confuso porque mis ojos no lograban enfocar bien durante los primeros instantes, alguien me tenía entre sus brazos acunándome como un pequeño y frágil bebe, sentía la tensión de su cuerpo, aunque trataba de contener la ira que lo embargaba.

-¡No! Por favor… No – susurre algo histérica al hombre que me sostenía entre sus brazos. Mi voz era rasposa.

Sentí una lagrima caer en mis ojos, luego sus dedos tocaban mis labios sin cesar. Mire bien tratando de enfocar y me encontré con la cara del hombre que lloraba por mi causa, el mismo que gritaba que me aferrara a él, que no lo dejase, que estaba dispuesto a matar a Caleb por mi culpa ese Hombre era Vladimir. Se aferraba tan fuerte a mi cuerpo que me era imposible zafarme, además de sentirme incomoda era muy extraña aquella situación ¿Qué hacia el ahí?

-Despertaste – dijo contento al verme abrir los ojos, el chico que me sostenía en brazos era irreconocible ante mí, no era el frívolo, calculador y exótico chico que conocía – al menos su fachada normal – era un Vladimir completamente diferente por primera vez estaba mostrando debilidad.

-¿Qué haces aquí? – pregunte extrañada, el no contesto. Como siempre guardaba sus secretos.

-¿Y Caleb? ¿Dónde está? ¿Está bien? – la alarma en mi voz lo hiso molestarse y me soltó, dejándome libre para que yo misma inspeccionara como estaba.

Se encontraba en un rincón de la habitación, bastante alejado de mi persona de espaldas a mí.

-¿Caleb? - no respondió a mi llamado – por favor Caleb mírame, perdóname no quise hacerte enfadar, de veras lo siento.

Sabía que debía estar molesto porque le di a beber de mi Sangre, el dijo que aunque yo se lo permitiese jamás querría beber mi sangre. Vladimir grito enojado.

-¿Perdón? ¡Le pides perdón al maldito que casi te mata! ¡Cómo es eso Posible! Abre los ojos Leticia.

-Tú no te metas Vladimir Lazareto, déjame hablar con él – lo corte.

-Caleb por favor, mírame.

Tardo unos minutos en darse la vuelta, sus ojos azules estaban tristes, sumidos en un baño oscuro de lágrimas en un profundo dolor inhumano, la tensión en su cuerpo era evidente tal y como estaba implícita en Vladimir, no aguante más y me lance en sus brazos a llorar. Dolía, dolía tanto verlo de esa manera, el corazón era un estropajo en mi pecho. Antes era él quien siempre alumbraba mis días de tristeza ahora quería ser yo quien lo ayudara a salir de su pena, pena que yo cause con mi estupidez.

-Lo siento tanto, lo siento, lo siento – le dije mientras decía un millón de veces esas mismas palabras en mi mente.

-Debes irte con él, en este mismo instante - por fin pronuncio palabra pero no eran las que mi corazón tanto anhelaba, su voz era fría y monótona ¿Qué le pasaba? ¿Por qué reaccionaba así?

-Pero yo no quiero… tengo tantas preguntas…

-Ahora – dijo mientras me jalaba de un brazo, Vladimir nos seguía.

Abrió la puerta de su habitación y empezó a bajar la escalera para que saliéramos de su casa, no nos dirigió a la salida principal, nos llevo a la puerta de la cocina por la que yo había entrado. Vladimir salió primero, cuando me percate de que sus palabras eran serias me puse a la defensiva.

-Caleb no quiero irme, quiero estar contigo… - iba a seguir reclamando cuando me corto de una vez.

-¡Yo no! ¡Vete y no vuelvas! – me lanzo a los brazos de Vladimir y el portazo estridente que nos dio en la cara dejaba muy en claro que no me quería ahí.

El corazón estaba hundido en mi pecho asiéndose mil pedacitos por el rechazo de mi mejor amigo, ese por el cual había quedado inconsciente hace minutos atrás para que bebiese mi sangre, el mismo con el que tuve la primera – y tal vez única – experiencia de besar a un verdadero bebedor de sangre de forma consciente, el que me había dado el beso más loco y el más tierno, ese mismo ahora me entregaba a los “otros” depredadores para que ellos terminaran el trabajo ¿Tanta repugnancia le causaba estar a mi lado? ¿Por qué me había besado? ¿Acaso era un truco para retenerme ahí y saciar su sed? No, el solo me estaba reteniendo para entregarme a manos de los Lazareto, el era un Traidor.

-No lo es Leticia, el solo hace lo que cree mejor para ti… Ya lo entenderás, todo a su tiempo pequeña… todo a su tiempo –

-¡No tu otra vez! ¡Me vas a terminar volviendo loca! Dime quien eres, por favor necesito saber que no me estoy desequilibrando mentalmente y que te conozco de alguna parte – tenía miedo de que aquella voz fuese creada por mis delirios y por todo lo que me estaba pasando en estos momentos.

-No te alarmes, me conoces pero no de la forma que tú crees… -

-Déjate de rodeos –

Mientras hablaba mentalmente con “la voz” Vladimir solo caminaba a mi lado dándome la mano para guiar mis pasos, estaba demasiado sumergida en mis “conversaciones mentales” que no fui capaz de hacerle las millones de preguntas que quería obtener, deseaba saber la verdad pero antes tenía que resolver mis problemas con mi amiga “consciencia”.

-Me presento Leticia, Mi nombre es Sophia Guliana Bertoglia de Lazareto, soy parte de tu pasado, tu presente y tu futuro –

Me quede helada al instante, mi “consciencia” era Sophia, la chica de la fotografía al lado de William, era con quien compartía un leve parecido, ella era la doble de mi hermana Emilia, tenía mi apellido, formaba parte de mi pasado, Mi dinastía.

Vladimir se me quedo mirando al ver que no seguía caminando y tenía la mirada perdida, tan inmersa en aquella pequeña pero a la vez gran revelación.

-Leticia ¿Estás bien? ¿Qué sucede?

No era capaz de mirarlo a los Ojos y la única audible palabra que salió de mis labios fue…

-Sophia…
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8 Responses
  1. Anónimo Says:

    wiiii
    q bien q subiste cap!!!!
    stoii feliz x eso

    -itzel-


  2. Allison Says:

    gracias por subir el capitulo estaba ansiosa...


  3. andree*a Says:

    aaaaa k emocion por fin pude terminar de leeer este capitulo, k emocion, tengo tantas preguntas, k le paso al final a caleb? y willian donde esta? aaaaa
    estoy isterica, sube mas porfa kiero saber mas...
    cuidate!!!


  4. anka.girl Says:

    sube mas!!!xfa!!!...

    dios
    dios
    dios

    k emocion!!!

    Xo Xo


  5. **kren** Says:

    haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    me encanto el cápi me habia qdado en el 15
    me enknto me enknto me enknto me enknto
    sophia, vampiros,vladimir
    haaaaaaaaaaaaaaa
    pasan muchas cosas me enknto(de nuevo jajaja)
    espero el prox capi
    besos


  6. vanessa muñoz Says:

    muy bueno yo estoy escribiendo una novela donde tambien salen vampiros y el es mitad vampiro mitad humano,solo tengo 13 años pero igual me gustario mandarlo a alguna editorial
    me gusto mucho
    espero ver el sigiente


  7. Anónimo Says:

    al parecer publican algo q yo soy un vampiro


  8. Anónimo Says:

    aja pero primero esta sintiendo cosas por willian,, ahora no es wiliian sino entre caleb y vladimir, me tienes realmente intrigada


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