Cap.5: La visita.
Desperté en mi cama, no tenía ni la menor idea de cómo había llegado ahí, me sentía muy cansada, me dolía la mano. Me acomode en mi cama y vi que mamá dormía en el sillón del cuarto, iba a pararme cuando una voz me dijo:

-No te levantes, aun estas muy débil.

Mire de reojo al chico que estaba apoyado en mi armario, mis ojos casi se salieron de su órbita cuando me di cuenta que era Baltasar.

-Baltasar… -dije en un susurro apenas audible.

-Sí, ya sé que te sorprende que este aquí Leticia.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado?

-He entrado por la puerta como todo el mundo, tu madre me dejo entrar porque quiero hablar contigo.

-Pues prefiero que no enfrente de mi madre.

Sabía que mamá podía estar fingiendo; fuese lo que fuese que Baltasar iba a decir mamá no podía estar allí. Trate de desviar un poco el tema haciendo otras preguntas que también eran importantes.

-¿Cómo he llegado hasta mi habitación?

El me miro algo extrañado y contesto.

-William y Stefan te han subido al cuarto ¿no lo recuerdas?

Lo cierto es que no recordaba nada, las últimas imágenes que pasaban por mi mente eran de las disculpas que ofrecí a William pero más allá de eso no había nada, solo oscuridad. ¿Por qué le había dicho eso a William?

-Recuerdo que William vino a casa pero no sé porque, ni para que… solo sé que al final pedí perdón.

Me hallaba realmente muy confusa, no sabía porque William había ido a casa a buscarme, ni que hacia ahora tirada en mi cama con el cansancio marcado en mi rostro, la verdad las últimas horas se habían borrado de mi mente.

-¿De veras no recuerdas nada?

-No, la verdad no. A propósito ¿tú no deberías estar en el instituto? –pregunte extrañada

-¿Cómo? ¿Tampoco recuerdas la fecha de hoy?

Yo negué con la cabeza. El día que yo había estado con William era el pasado jueves entonces hoy debía ser ¿viernes? ¿Por qué Baltasar me preguntaba eso? ¿Acaso se estaba burlando de mí? ¿Qué hacia él en mi cuarto? ¿Por qué quería hablar conmigo? ¿Qué había ocurrido con él para tener ese cambio de actitud hacia mi persona?

-Te has desmayado Leticia, llevas casi dos días completos inconsciente, hoy es sábado – dijo él en tono meditabundo, como si quisiera entender algo en mi persona.

-¿Qué? Pero ¿Cómo?

-Tranquila no te alarmes la verdad es muy normal en personas en tu estado, no cualquiera podría haber soportado perder tanta sangre y más aun cuando tus defensas estaban tan bajas.

-Alto – le dije – quieres hacer el favor de explicármelo todo.

-Lo haría pero esta tu madre presente.

Entonces caí en la cuenta de que mamá aun no despertaba, me sentía extrañamente molesta y hambrienta, como estaba débilmente enferma hice el papel de hija desvalida y me apresure a despertar a mi madre, sabía que no debía hacerlo porque quizás ella había estado toda la noche cuidándome pero las ganas de hablar con Baltasar eran mayores. Quería saberlo todo y quería saberlo ya.

-Mamá, mamá – empecé a llamarla.

Ella despertó de un salto como si hubiese estado esperando desde hace mucho tiempo para volver a oír mi voz. Su cara demostraba preocupación, cansancio pero principalmente miedo, un miedo que emanaba de cada poro de su piel, empecé a sentir mucho frío, sentía como toda la atmosfera a mí alrededor se llenaba de aquel horrible sentimiento. Al parecer no fui la única que sintió aquello porque rápidamente Baltasar se me acerco y tomo mi mano, como si aquel simple contacto fuese suficiente para protegernos. Cuando hiso esto fue extraño porque sentía un tipo escudo alrededor de nosotros y ese horrible miedo despareció por completo, mi madre nos miraba un poco asombrada por la forma en que nos habíamos tomado de las manos, de hecho yo misma me asombraba bastante de su actitud.

-Oh cariño por fin has despertado, me tenias tan agobiada.

-Lamento haberte preocupado mamá.

No podía decir nada mas primero porque no me gustaba preocupar a mi familia aquello suponía un dolor tremendo y segundo porque no tenía la mas mínima ni remota idea de que me había pasado, de hecho ese era el motivo por el cual retenía a Baltasar, sería el único que me explicaría todo. Él aun sostenía mi mano de forma protectora.

-Mamá-dije.

-¿Si cariño?

-Podrías prepararnos algo para desayunar, digo para Baltasar y para mi, estoy segura que él no podrá resistirse-le dije con una media sonrisa.

-Claro mi pequeña. ¡Ah mi vida me encanta que vuelvas a ser tu misma!

Ella beso mi frente y salió derechito a la cocina para prepararnos algo, por mucho que Baltasar me odiara el no podría darle un no como respuesta a mi madre, aparte quería darle una mejor impresión de mi sé que habíamos empezado mal. Mientras mamá estaba lo bastante ocupada yo y Baltasar podríamos hablar tranquilamente, sin interrupciones, ni preguntas.

-Bueno comienza, te escucho-dije animadamente.

-Está bien, pero antes ¿Podrías dejar de apretar mi mano con tanta fuerza? La herida ha vuelto a sangrar.

Mire rápido a mi brazo izquierdo que estaba envuelto en un gran vendaje que iba desde mi muñeca hasta mi codo, el vendaje tenía unos pequeños manchones de color rojo que se notaba habían sido recientes. La verdad no me dolía la herida, ni siquiera recordaba cómo me la había hecho.

-¿Cómo me he hecho esto?

-Te lo diré todo pero antes debes prometer que no harás interrupciones, ya sabes lo bastante duro que es para mí estar aquí asique por favor házmelo fácil.

-Ok, procede

-Cuando William, Stefan y Florencia te vinieron a ver el pasado jueves tú te encontrabas bastante mal de salud, tenias mucha fiebre e incluso veías alucinaciones. Aquel día William había venido a disculparse por su actitud para con tu persona, al final no lo hiso, la razón no la sé, pero tu saliste muy aprisa detrás de él, lo alcanzaste y justo a los segundos caíste al suelo desmayada y con vidrios por todos lados. Caíste al piso y al caer empujaste el florero que había encima del mueble de la entrada, los trozos te cortaron por todos lados, uno gigante se incrusto en tu brazo te hiso perder mucha sangre, porque fue justo en las venas de tu brazo. El médico dijo que estabas muy débil que debíamos cuidarte bien y tratar de tenerte cómoda.

-¡Alto! has dicho ¿Cuidarte? Eso quiere decir que ¿tú también has estado viniendo?

-Sí, la razón principal es porque quiero advertirte que te alejes de mi hermano y también quiero saber porque nombraste a un ángel en tus alucinaciones.

Los recuerdos empezaban a agolparse en mi cabeza, ahora podía verlo todo con claridad, el jueves recién pasado yo había amanecido enferma por mis sentimientos agolpados dentro de mi corazón, sabía que era estúpido aquella teoría pero era lo único que se me ocurría para explicar mi falta de cordura, yo había soñado con un ángel, un ser hermoso que de pronto había desaparecido. Yo solo quería estar con él, le insistía a mi madre que él había venido a verme prácticamente le rogaba para que le hiciera volver. Luego estaba la cara de William y la de Stefan cuando yo había hablado que aquel ser me había mordido, William había salido atropelladamente de la habitación y procedía a marcharse cuando yo le detuve, me había empezado a marear hasta que después no recordaba mas. ¿Qué me estaba pasando? ¿Porque mi mente no retenía mis recuerdos? ¿O acaso mi sub consiente los había reprimido?

-¿Por qué quieres que me aleje de William? - dije en tono cortante.

-Porque será lo mejor para él y sobre todo para ti, entiende Leticia ustedes no pueden ser amigos.

-Bueno esa no es razón suficiente, cuando tengas algo real una verdadera amenaza me alejare completamente de él, pero antes no. Desecha esa opción.

-Sabes no quiero discutir con una niña asique procederé a hacerte una única pregunta, y quiero que la respondas bien, con completa seguridad. Aquel que se apareció en tus sueños ¿llevaba algún símbolo en su mano?

-¿Ah?

-Solo Limítate a responder, no hagas preguntas.

-Pues no que yo recuerde, la verdad no lo sé los recuerdos están borrosos ¿Pero a qué viene todo esto?

-Nada, solo era una simple pregunta. Ya se me hace tarde, creo que lo mejor será que me valla.

-No puedes dejarme así, solo con que no es nada. A qué viene esa pregunta, ¡Dímelo ya!

-Adiós Leticia.

Salió con una sonrisa de suficiencia entre los labios y se marcho, me dejo como una boba
pensando en mi cuarto, ¿Qué sucedía? ¿Por qué él había ido? ¿Por qué William no había venido? ¿Qué significaba el hecho de que William y yo no podíamos ser amigos? Y lo principal y más importante ¿Por qué pregunto por aquel ángel de mis sueños? ¿Qué significaba esa marca? Todo se agolpaba en mi mente mil preguntas sin respuestas; me sentía tan mal por todo aquello no quería saber más de nadie, yo solo quería volver a la normalidad. Desde que aquellos 3 chicos habían aparecido en mi vida todo se había vuelto más complicado.


Ya era lunes por la mañana, según el doctor debía permanecer en reposo hasta el miércoles no solo por la herida sino porque estaba contagiada de gripe y podría hacerme mal salir de casa en ese estado. La verdad yo solo pensaba que él estaba exagerando la gripe no es gran cosa o ¿sí? Lo único que quería era poder volver al instituto, ver a los chicos y sobre todo hablar con el chico de mis dolores de cabeza, William.

Todo había transcurrido bien hasta ahora, Florencia había estado yendo desde que me recupere o sea mejor dicho desde que recupere mi conciencia. Stefan y ella iban a diario, todo era normal en nuestras conversaciones, podía incluso ver que ambos se tenían mucho cariño de una forma que nunca había visto o sentido en mi caso, sus sentimientos eran una fuerza gigantesca en el aura de cada uno. Esto me hacía sentir muy feliz por ambos pero toda esa felicidad era opacada cuando yo trataba de preguntar por William, porque no había ido a verme.

-Todo va bien let, él solo ha estado muy ocupado – había dicho Florencia cuando pregunte nuevamente por él.

-Pero no me habla, ni me viene a ver, yo sé que no aclaramos nada, pero pensé que ya se le había pasado su enojo, enojo que para empezar no tengo ni idea porque se causo.

-Leticia por favor no insistas, el solo aparecerá, ya lo veras.

-No se flo, creo que lo mejor sería hablar, pero ni siquiera se digna a contestar mis llamadas. Te juro que sería mejor para mi salud mental que me dijera que no quiere saber más de mí pero ni siquiera eso hace.

Florencia se me quedo mirando con un nudo en la garganta y me abrazo. Sentía una desesperación gigante… acaso nadie me iba a decir lo que ocurría!!


Y llego el miércoles, de vuelta a clases y ahora si podía decirlo con todas las fuerzas que me eran posibles “A MI CARCEL PERSONAL”. Me arregle como nunca antes, no quería que nadie me viera mal y menos ÉL, le demostraría que no me afectaba su rechazo aunque en realidad muriera por dentro. Me puse mi mejor tenida y algo que no podía faltar, el collar familiar, aquel collar representaba mucho para mi familia, estaba segura que tendría más fuerza para enfrentarme a William si llevaba mi fortaleza colgada a mi cuello. Salí de casa temprano para despejar mi mente antes de llegar al instituto, tenía que tener todas mis ideas claras, todo lo que diría a William para primero saber que pensaba acerca de seguir siendo amigos o lo segundo si realmente seguiríamos siendo amigos, mi cabeza era un revoltijo de ideas ni siquiera miraba por donde iba caminando hasta que choque con alguien, se me cayeron todos los libros que llevaba.

-Gracias por chocarme, ¿que acaso no miras por donde caminas?

Yo sabía que tenía la culpa pero no estaba de ánimo para andar pidiendo perdón a todo el que se me cruzara por la calle, de hecho ni siquiera repare en mirar a la persona con la que había tropezado, me agache rápido a recoger el montón de libros que llevaba cuando vi que el ya los había recogido y amontonado por mí. Puse una cara de ceñuda y por fin le mire, me quede helada, sin palabras, con los ojos abiertos como platos pero lo peor era que él me sonreía de aquella forma en que lo había hecho en... ¿mi sueño?

-Tú… - fue lo único que pude articular.
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2 Responses
  1. Tara Says:

    M-E E-N-C-A-N-T-A por fa escrive mas...

    te deverias pasar por mi blog, aunque no es tan profecional como el tuyo pero... aun asi..
    intheshadows-ofmylife.blogspot.com



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