Cap.3: Primer encuentro.
Era el segundo día de instituto de esta semana. Me levante hecha una fiera tenía demasiada rabia por lo que había hecho mamá, como se le ocurría decirle a aquellos chicos que pasaran por mí para yo llevarlos o mejor dicho “guiarlos” hacia el instituto.

Aun podía oír sus palabras de la noche anterior:

-Cielo ellos son nuevos aquí debemos ser acogedores hay que hacer que se sientan lo mejor posible.

-¡Pues porque no los llevas tu! – las palabras habían saltado de mi boca.

-Por favor Leticia no seas Melodramática.

-No me pongo melodramática mamá es solo que no se nada acerca de estos chicos y no quiero tener nada que ver con ellos – dije tajante.

Pero nada haría cambiar de opinión a mi madre, me volvía loca de tanto que mencionaba a aquella familia me había hecho sentir como una gran idiota. Según ella debía lucir guapa y ser agradable- como si pudiera existir alguna dimensión en la que yo fuera sociable- pensé.

No quería tener más discusiones con mamá nuestra relación había mejorado bastante en estas últimas semanas asique me dedique a hacerla feliz siquiera por este día. Escogí un lindo vestido otoñal de color canela, era mi favorito ya que me hacía ver más alta (a pesar de que lo era) y lucia favorablemente más delgada, porque era un poco regordeta. Me tome el cabello en una coleta con el flequillo hacia delante no tenía tiempo para alisarlo asique mi cabello colgaba dulcemente en aquella coleta y en la punta se formaban pequeños rizos. Ni siquiera me tome el tiempo en maquillarme porque no lo necesitaba, la verdad es que muy rara vez usaba maquillaje. Tome mi bolso con los cuadernos que necesitaría para aquel día y baje lentamente a mi sentencia de muerte. Vale, lo admito si estaba siendo melodramática pero era porque no tenía ni la menor idea de quienes eran, ni que decirles a estos chicos cuando se trata de entablar conversaciones era muy mala o eso creía yo.

Llegue a la cocina mi madre me había preparado un buen desayuno pero la verdad no me apetecía nada asique preferí pedirle dinero para comprarme algo en el instituto. Cuando mi padre y mi hermano entraron en la cocina ambos dijeron:

-Wooow … sí que estas hermosa.

Me sonroje bastante y luego reí con ellos.

-Claro que esta hermosa siempre lo ha sido – dijo mamá dedicándome una cálida sonrisa.

-Vale, vale si siguen así me lo tomare en serio – me puse a reír como una tonta.

Entonces sonó una bocina, mis risas se ahogaron y me quede helada, el estomago me daba vueltas, ya era hora debía irme al instituto rodeada de extraños.

-Oh han llegado, vamos cariño debes irte.

-Claro, adiós a todos – dije rápidamente.

Salí lo más rápido que pude de casa sin siquiera reparar en mirar a quienes me esperaban mientras más rápido fuese mejor para mi, pensé. Al subir la mirada vi a tres chicos apoyados en un gran auto un BMW negro, mis ojos se fijaron en aquel magnifico auto que parecía sacado de un sueño, jamás había visto uno igual pero el auto quedo rápidamente opacado por aquellos tres rostros, Oh mi dios – me dije para mis adentros – sí que son guapos, parecen modelos sacados de algún anuncio, No, mejor que eso son “Ángeles”

Al acercarme vi que el que se encontraba en medio de los otros dos chicos empezaba a caminar en mi dirección muy amablemente me tendió su brazo para que lo entrelazara al mío, esto me desconcertó porque ningún chico había tenido un gesto parecido para conmigo.

-Gracias – dije nerviosamente.

-Buenos días principessa – dijo él en un acento extraño y con una sonrisa perfecta.

Sus ojos eran castaños, hermosos con un toque de picardía que casi los hacia reír por si solos, su piel blanca como lo tiza pero aun así era suave. Los cabellos parecían tan finos y delicados tenían un color dorado, imagine hilos dorados viendo sus cabellos, su estatura era media pero aun así parecía perfecto.

-Yo soy Stefan Lazareto Guzzini. Tú debes ser la pequeña Leticia.

-Sí- le dije, saliendo del trance en que me había hecho caer.

-Bueno Leticia ellos son William y Baltasar mis hermanos.

Casi con dolor deje de mirar aquellos hermosos ojos para dirigir mi mirada a sus hermanos. Solo quería seguir observando a Stefan, pero al ver a los otros dos chicos volvía caer en aquel trance, ambos eran hermosos al igual que Stefan – como no van a serlo si son hermanos- me dije a mi misma. Los salude a ambos con un simple hola y ellos respondieron igual.

William el mayor tenía una estatura media igual que Stefan, sus ojos eran negros como la noche te hacían sentir que caías a un vacio profundo y siniestro, su mirada era totalmente atenta y protectora, su piel era tanto o más pálida que la de su hermano, llevaba el cabello largo atado en una coleta y eran lisos de un color negro profundo que combinaba con sus ojos.

El chico a su lado más alto solo por unos centímetros deduje que era Baltasar, su piel era totalmente pálida pero perfecta al ver el contraste que se presentaba con aquellos rizos cobrizos que le colgaban de manera angelical. Sus ojos de un azul cielo te hacían estremecer de lo hermosos que eran su mirada trataba de comunicar algo ¿acaso era pena, odio, dolor? Sentí una necesidad enorme de querer tocarlo pero cuando el bajo su mirada de mis ojos lo hizo tan despectivamente que me desconcertó y me permitió volver a la realidad.

-Creo que ya todos conocen mi nombre, como yo el de ustedes y espero poder servirles de ayuda para que se acostumbren en el instituto.

-Si pudieras darme clases particulares no tendría problema en acostumbrarme al instituto – dijo Stefan con picardía.

Lo mire por un segundo y rápidamente baje mi mirada de la de él, mis mejillas empezaban a sonrojarse por no decir que estaban ardiendo, me delate sola.

-No le prestes atención a Stefan el es un tarado de fuerza mayor – dijo William con voz segura.

Nunca había escuchado a nadie hablar con tanta seguridad ni siquiera a mis padres eso me hiso pensar inmediatamente en que él era alguien muy serio y maduro.

-Oh no te preocupes no le he hecho caso.

-Bueno mejor nos vamos se nos está haciendo tarde- hablo William dirigiéndome una media sonrisa que dejaba relucir unos hermosos dientes blancos.

-Claro, vamos. ¿Dónde me siento? – pregunte al instante.

-Ve en el asiento del copiloto- dijeron William y Stefan a coro.

Todos nos miramos entre si y reímos como niños, aquellos no estaba resultando tan incomodo como yo pensaba al menos no para mi, cuando me di cuenta que éramos solo nosotros tres quienes reíamos mire a Baltasar y mi risa se cayó, él estaba rígido y distante, como si se hubiese ahogado en un mar de pensamientos donde cada vez se alejase más de la realidad.

Stefan lo miro y le dijo en tono de burla.

-He Baltasar ¿te has pegado una siestita?

Baltasar lo miro con cara de odio muy despectivamente y respondió.

-Déjame en Paz.

Subió rápidamente al coche y cerró la puerta con un fuerte golpe.

Sentí un profundo escalofrió mezclado con odio, este corría por mi cuerpo pero no era yo quien lo emanaba sino que era el sentimiento que hace unos instantes atrás había emanado de la mirada de Baltasar. Esto me asusto un poco porque desde hace muchos años que no sentía los sentimientos de otros, Yo sabía que tenía un sexto sentido por así llamarlo, cuando la abuela me lo había explicado dijo que mi percepción sobre el aura que recorría a las personas era muy suave en esos momentos pero algún día se desarrollaría completamente en mi y podría ser un gran recurso. Deseche rápidamente ese recuerdo y me estremecí.

-¿Estás bien?

-Claro Stefan.

-Stefan, no escuches a Baltasar tu sabes cómo se pone cada vez que nos mudamos a un nuevo sitio- dijo William intercambiando una mirada cómplice con Stefan, como si tratasen de esconder algo.

Stefan me abrió la puerta del carro para que yo pudiera acomodarme me subí sin decir una sola palabra y mucho menos me permití mirar a Baltasar, la reacción que había tenido con su hermano seria la nada misma comparado quizás con su repudio hacia mi persona.

Ya estando todos dentro del carro partimos de camino al instituto, me limite a mostrar el camino a William ya que el manejaba. El ambiente estaba muy tenso asique trate de relajarlo un poco pero no sabría si podría conseguirlo.

-Bueno y ¿en qué año están?-pregunte tratando de ser lo más normal posible y que no se notaran los nervios en mi voz.

-Yo y Stefan en último año, Baltasar en segundo año, Eloana en primer año, por ultimo Vladimir que está en tercero-contesto William dedicándome una sonrisa para alentarme.

-Perdón pero ¿no estás muy mayor para estar en el instituto aun?-pregunte esto porque a diferencia de sus hermanos, William parecía mucho mayor, tal vez un chico universitario demostraba la edad de mi hermana Emilia.

William rio.

-Bueno me tome un año de descanso por así decirlo y ahora estoy finalizando el curso.

-Ah y ¿Quién es Eloana?

-Ella es nuestra hermana, es la favorita de Baltasar- dijo Stefan riendo para sus adentros.

Justo cuando iba a preguntar dónde estaba y quien era Vladimir Baltasar se dirigió a mi. Esto me sorprendió.

-Eloana está en Italia junto a Vladimir nuestro otro hermano – al nombrar a este ultimo Baltasar me miro como si tratara de leer algo en mi cara.

-¿Y porque siguen en Italia? – pregunte rápidamente para que Baltasar dejara de mirarme tan fríamente y porque yo sabía que aquel nombre removía algo dentro de mí, principalmente porque la abuela había escrito de alguien con el mismo nombre.

-Están arreglando los últimos detalles familiares, además Eloana está terminando un curso y solo le queda este mes, por eso se ha quedado a cargo de Vladimir- dijo William

-Pues espero que les salga todo de maravilla.

Luego el tema cambio rápidamente ellos hicieron preguntas del instituto, los profesores y los alumnos en general. Reíamos casi a cada momento con William y Stefan por mis supuestas explicaciones de los alumnos ya que Baltasar no compartía ninguna de nuestras conversaciones, No sé porque pero incluso les conté sobre mi propia experiencia en aquel lugar, ellos me escucharon y preguntaban de vez en cuando detalles sobre los grupos de ese sitio. Nunca le había contado a nadie aquello pero con ellos era diferente, principalmente con William sentía que podía confiar en él, después de mucho tiempo me sentía yo misma.

-Bueno hemos llegado-dije a los chicos.

-Gracias por guiarnos-dijo Baltasar en tono serio y cortante. Bajo rápidamente del auto y se marcho entremezclándose con los demás alumnos que se encontraban en ese momento.

-¡Maldición! Sí que es un pesado. Adiós Leticia y gracias- hablo Stefan. El también bajo rápido del auto y salió disparado a buscar a su hermano.

-No te preocupes, el ha ido a buscar a Baltasar. Es un poco difícil para el esta situación Leticia pero se sinceramente que en el fondo no ha querido ser grosero contigo.

-Lo sé William, créeme que te entiendo al decirte que se lo difícil que es cambiar de ambiente y más aun cuando debes cambiar de continente pero bueno ¿me acompañas a clases?

-Claro será un honor.

¿Qué acaso nunca podría dejar de mirarlo? Era muy extraño todo esto a veces sentía que me trataba como una doncella, como en la época medieval, pero realmente sabia que me resultaba extraño porque él era extranjero. A pesar de parecer un chico muy serio William me caía muy bien, en esos pocos instantes que compartimos me sentía muy acogida por él como si nos conociéramos de años, pero sobre todo sentía que tenía un amigo.

Bajo rápidamente del coche y se acerco a la puerta del copiloto para ayudarme a bajar, me tendió su mano y sentí su piel suave pero fría al contacto con la mía era como tocar terciopelo me dije,
Salí del coche y cerré la puerta el puso su brazo alrededor del mío entrelazándolo como cuando un príncipe le ofrece su brazo a una doncella. Nos miramos y reímos juntos como dos niños de cinco años, era tan fácil reír con él. Empezamos a acercarnos al instituto y todo el mundo nos miraba, al principio esto me incomodo pero deseche rápidamente aquel pensamiento porque debía sentirme feliz de ir del brazo de alguien tan guapo y maduro como William.

-Creo que soy la envidia de los chicos de este lugar por entrar con la dama más hermosa de este sitio-me susurro al oído.

-Créeme es al revés- le solté riendo como una tonta. Ese simple comentario me había hecho estar nadando en las nubes.

Entramos juntos paseando por los pasillos y luego lo acompañe hasta la oficina de dirección para que recogiera su horario correspondiente a su año.

-Nos vemos a la hora de almuerzo – dijo William.

Yo solo fui capaz de asentir y me retire a mis clases. La primera hora era química con la Sra. Healey asique no fue tan trágico, luego historia contemporánea con Miller y por ultimo CALCULO que era mi suplicio, odiaba aquella clase. Sonó el timbre y agarre mi bolso para salir disparada al pasillo esperando encontrarme a William pero no fue así, me fui a zancadas (por así decirlo) a la cafetería todo iba bien hasta que me tope con Sam y sus monstruitos. Estaban molestando a una chica, intimidándola mejor dicho, cuando me fije en la muchacha me di cuenta que estábamos en Historia juntas, el Sr. Miller la había presentado, su nombre era Florencia… creo.

Me dio una rabia gigante al ver a ese trió intimidando a la nueva, no me lo pensé ni dos veces y me acerque a ellas llamando a Florencia como si fuéramos amigas de toda la vida.

-Hey! Flo ¿Dónde has estado? Te he buscado para que comiéramos juntas, como habíamos quedado.

Sam y sus arpías se me quedaron mirando con la boca abierta como unas bobas, entonces sam abrió su gran bocota y dijo:

-Ya veo porque no eres nadie, si solo te rodeas de gente antisocial. Vamos chicas no perdamos el tiempo con gente sin importancia.

Sam le dio un empujón a Florencia que la pobre se tambaleo, me dedico una mirada envenenada y sacudió esa cabellera rubia para que su melena golpeara en mi cara y siguió como si nada con Susan, la pobre de Erín se me quedo mirando con cara de disculpa y luego se fue al lado de Sam, en realidad ella era la única de ese grupo que valía la pena.

-Gracias por tu ayuda.

-De nada. Por cierto soy Leticia y estamos juntas en clase de historia contemporánea.

-Y en la de cálculo también- dijo ella apresuradamente.

-Oh, lo siento no me había fijado-dije casi con vergüenza porque me había dedicado toda la clase a pensar en William y ni siquiera puse atención.

-No te preocupes, soy nueva aquí y creo que no todos se fijan en mí- dijo tímidamente.

Me dieron unos deseos de abrazarla y decirle que seriamos buenas amigas para que no se preocupara de encajar en aquel lugar, pero la verdad no podía pensar mucho porque mi mente estaba absorta en una sola persona en ese momento… William. Me dije que lo mejor sería ser acogedora con ella asique la llevaría a comer con los chicos, tal vez le serviría saber que no era la única chica nueva por ahí.

-¿Bueno te quedaras aquí esperando algo o me acompañaras a comer?-le dedique una cálida sonrisa.

Ella me la devolvió y asintió caminamos juntas hasta la cafetería, pedimos algo liviano para comer ya que ninguna de las dos tenía mucha hambre, reímos cuando nos fijamos que habíamos pedido lo mismo para comer. A penas pagamos nuestros alimentos yo me puse a rebuscar entre la masa de adolescentes que nos rodeaba tratando de encontrar a William o alguno de sus hermanos.

-¿A quién buscas?

-A unos amigos, quedamos de sentarnos juntos para comer.

-¿Te refieres al chico de la coleta que nos está mirando?

-¿Ah?

-Ahí a tu izquierda hay un chico que nos está mirando mucho.

Instantáneamente mire a mi izquierda y ahí estaba él con su perfecta sonrisa, acompañado de Stefan mirándonos detenidamente. Les sonreí y empezamos a caminar hacia ellos cuando algo me tomo por el brazo. Era Cristian.

-¿A dónde crees que vas? – dijo con tono mandón.

Le mire furiosa y me zafe de su mano que trataba de detenerme.

-Voy a sentarme con mis amigos.

-No, tú te quedas aquí, nosotros somos tus amigos, tú eres mi novia y tienes que obedecerme.

-Déjame en Paz Cristian-dije casi en un grito.

Todo los que estaban reunidos en la cafetería nos miraban con la boca abierta. Florencia me miro desconcertada y luego a Cristian, pero al rato desapareció de mi lado, fue como si se hubiese esfumado en un abrir y cerrar de ojos. Entonces sentí a alguien más a mi lado.

-Creo que la señorita quiere que la sueltes – dijo una voz muy seria que estaba a mi lado, la reconocí de inmediato a pesar de que no estaba muy familiarizada con aquella voz, era William.

-Tú no te metas Imbécil.

En un movimiento rápido Cristian le pego un puñetazo a William, este ni siquiera se retorció de dolor y fue cuando le devolvió el puñetazo, pero este fue Peor. Cristian callo de inmediato al piso con la nariz sangrando a chorro, Sam gritaba como una loca y William se pudo rígido al ver la sangre, esto no me preocupo demasiado porque tan solo al ver a todo el equipo de futbol levantarse con rapidez y mirarnos con furia me hizo reaccionar.

-¡Vámonos!

Cogí la mano de William y Salí corriendo de allí. Llegamos a la puerta trasera de la cafetería y corrimos como dos fugitivos tomados de la mano hasta la entrada principal, donde estaba su carro esperando con las puertas abiertas para que nos subiéramos y salir a volandas de ahí.

Sabía que si nos quedábamos en clases el director nos agarraría y nos expulsaría por lo que había pasado con Cristian. Tal vez para William sería peor porque él era nuevo y podrían echarlo del lugar.

-Wow ¿Cómo es que han salido tan rápido? – señalo Stefan sonriente.

-Creo… creo que ha sido… suerte- dije mientras mi respiración se acompasaba – ¿te han herido William?-pregunte al instante.

-No, no ha ocurrido nada, despreocúpate. ¿Tú te encuentras bien?

-Sí, gracias por ayudarme.

Sonreímos mutuamente y ambos miramos nuestras manos que seguían entrelazadas, rápidamente le solté la mano de una manera tierna para no ser brusca, pero él la volvió a tomar y la apretó más fuerte. Sentía mis mejillas ardiendo, William me miro con dulzura y entonces alguien hizo un sonido raro como aclarándose la garganta… ejem ejem!

-Creo que por hoy nos hemos salvado-dijo Florencia en un tono de broma.

-Flo ¿Dónde te habías metido? – pregunte recordando que la había perdido de vista.

-Yo la rescate- contesto Stefan en tono de burla.

-No es cierto, yo no necesitaba ser rescatada- dijo Flo algo molesta.

Mientras ellos seguían su pequeña discusión yo solo podía sentirme feliz por todo lo que me había pasado ese día, le importaba a William y eso era lo único que podía pensar. Entonces olvide todo lo demás.
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1 Response
  1. anka.girl Says:

    dioss!!!..asta aora mi cap. favorito!!
    me encanta!!

    dioss!!


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