Cap. 22: Destino.
Desde que era pequeña la abuela me hacia soñar contándome historias fantásticas de seres que para muchos eran, son y seguirán siendo inexistentes. Ahora sé que me preparaba para un futuro que no tardaría en llegar, en las cortas veinticuatro horas que llevaba fuera de casa me habían sucedido un montón de cosas inexplicables que no solo me llevaron a entender ciertas cosas de mí sino que también me reunieron con mi destino.

Y ese destino era Vladimir Lazareto.

Soy Leticia Camile Bertoglia, estoy destinada a salvar un legado que me fue heredado por los siglos de los siglos, mi deber es y será cuidar de mi herencia de sangre.

***
Mientras salía del shock de conocer la existencia que se me había ocultado por 17 años, me encontraba acostada en la cama del hombre, mejor dicho del vampiro más guapo del planeta, sobretodo de mi alma gemela, mi complemento, pero a pesar de saber todo aquello no podía quitarme de la cabeza a Caleb.

Caleb y sus ojos azules, su sonrisa, su forma de ser, sus besos. Todo giraba como un torbellino en mi cabeza y ya me estaba sintiendo mareada, tanto que los deseos de vomitar eran enormes.

-¿Te encuentras bien amor? –

Esa simple pregunta me dejo volando entre las nubes, él me amaba y no podía defraudarle, no debería pensar en Caleb Mondragon un traidor para los de mi casta.

-Sí, es solo que me siento rara.

-Lo entiendo – y con esa última frase Vladimir se quedo en un largo silencio.

Me quede aguardando a que dijese algo más, pero su silencio era eterno, me hacía sentir débil, sola, asique comencé a hacer preguntas.

-¿Vladimir?

-Sí.

-¿Cómo es que Emilia está ligada a William? ¿No se supone que William estaba ligado solo a tu madre?

-No lo sé en realidad, no puedo explicarlo pero creo que Emilia es en parte la reencarnación de
Sophia, mi madre biológica.

-Ah – tome aire para hacer mi siguiente pregunta, tenía miedo de su respuesta – ¿Vladimir? ¿Ha habido muchas más de mí no? Me refiero a que no he sido la única.

El medito por un momento, sentí su cuerpo tensarse junto al mío.

-Si Leticia, ha habido muchas elegidas pero nunca una con tanto poder como el tuyo.

-¿A cuál de todas has amado más?

-¿Por qué lo preguntas?

-Oh vamos respóndeme, es obvio que tenga curiosidad, has tenido un montón de mujeres a través de los años para conquistar y coquetear y ahmm… Hacer cosas yo, yo, yo solo…

Me quede en silencio al darme cuenta que estaba haciendo el ridículo una vez más, pero a pesar de que esa no debería haber sido mi pregunta más importante no paraba de darme vueltas por la cabeza el hecho de que quizás el tenga más experiencia que yo.

-Te das cuenta de lo niña que eres – dijo riendo.

-Idiota – le pegue un codazo y me levante de la cama – voy a dormir con Eloana.

Se paró a velocidad del rayo de la cama, agarro mi cintura cuando estaba a punto de girar el pomo de la puerta y me rodeo con esos brazos que me hacían derretir.

-Tú no vas a ninguna parte. Te quedas conmigo, te meterás bajo las mantas, dejaras que te abrase y dormirás a mi lado – susurro en mi oído, su aliento se colaba por mi piel y como siempre mi respiración se hacía más pesada.

-Me iré a dormir con Eloana – alcance a decir muy débilmente.

-No puedes porque ella está con Baltazhar, tampoco puedes ir a dormir con Emilia porque le arruinaras la noche con mi padre ¿asique te quedas conmigo?

¡Diablos! Tenía razón, todos estaban con todos, de solo pensarlo me sonrojaba.

-Está bien, pero aleja tus manos de mí.

El rio en mi oído y beso mi cuello, se alejo de mí para darme espacio suficiente de volver a la cama por mis propios pies. A pesar de todas las preguntas que aun rondaban mi cabeza, tenía mucho sueño.

***
Me despertó el ruido de unos piececitos que corrían de aquí para allá en el pasillo. Era extraño porque no recordaba conocer a ningún integrante de los Lazareto menor de 15 años.

Baje de la cama mis pies desnudos tocando la madera gastada del piso, de sopetón sentí que era llevada a otra época, no al pasado, sino a un futuro próximo.

Camine con cautela hasta la puerta, gire el pomo y me encontré con la imagen mas encantadora de todas, dos pequeños niños jugando, una niña de unos cinco años trataba de quitarle el camión de juguete a un chico unos años mayor que ella. La pequeña de cabellos leonados y rojizos, de repente se dio vuelta, quedando frente a mí. Sonriendo, corrió a mis piernas y me abrazo tan fuerte que pensé me cortaría la circulación. Lo que mas me sorprendió de aquella escena no era el abrazo de la pequeña, sino la fuerte necesidad de protegerla, sentí pánico de pensar que algo podía sucederle y así de repente, la oscuridad se cernió en nosotros rodeándonos lentamente alejando a la pequeña de mi.

-¡NO! ¡NO! – gritaba desesperada.

Una risa malévola sonaba por todo el lugar, el aire se hacia cada vez mas viciado sentía que me ahogaba, pero el único pensamiento coherente que aun mantenía era la pequeña niña de cabellos leonados.

Un fuerte bofetón me trajo a la realidad, mi cabello se pegaba a mi frente, el sudor estaba por todo mi cuerpo, las mantas revueltas y la cara de preocupación de Vladimir me desconcertó aun más. Quería continuar gritando, necesitaba saber que sucedía con la pequeña.

-¡Donde esta la pequeña! ¿Quién se la ha llevado? – mi voz sonando histérica.

-Un sueño, solo fue un mal sueño – me dijo él al verme tan desconcertada.

Comencé a sollozar como una niña y termine hablando entrecortadamente después de un rato.

-Odio esto, no lo quiero Vladimir, quiero ser una chica normal. Con un novio normal, problemas de adolescente sin estos estúpidos poderes. Sin ver niños tragados por la oscuridad – mi llanto aumentaba cada vez mas, Vladimir me acogió en sus brazos consolándome.

Todos llegaron a la habitación debido a mis anteriores gritos.

-¿Qué le hiciste idiota? – Emilia se lanzo inmediatamente a golpear a Vladimir pero por suerte William la detuvo a tiempo.

-Él no le hizo nada – contesto Baltazar quien inmediatamente comenzó a sondearme, odiaba que lo hiciera, quería alejarlo de mi.

Mi cabeza quemaba, mis ojos se fijaron en su mirada azul pálida, quería ordenarle que se retirara, someterlo a que abandonara sus poderes y me dejara en paz. Y de repente así sin mas ya no pude sentirlo a mi alrededor y el fue golpeado por una fuerza invisible, lanzado fuera de la habitación.

Todos quedaron anonadados por aquel poder, como era de esperar me miraron inmediatamente.

No sabia como lo había hecho pero me alegraba de que nadie pudiera sondear mis pensamientos y sentimientos.

-¡¿Qué?!

-¿Cómo has hecho eso Leticia? – fue camile quien se dirigió a mi.

-Yo solo lo expulse de mi alrededor, desee que el se alejara. Lo desee con todas mis fuerzas.

-Necesitamos a Renato, ahora – dijo Alistar – su poder se ha incrementado, necesitamos saber que mas es capaz de hacer.

Vi como Emilia se tenso, salió rápidamente de la habitación seguida de William y Stefan. El resto de la familia permanecía a mí alrededor.

-¡Renato! Yo lo conozco el me encontró.

-Leticia, querida, trata de calmarte ¿quieres explicarnos que ha sucedido?

-Yo no lo se Camile, la pequeña… esa pequeña fue tragada por la oscuridad y yo necesitaba salvarla, no podía dejarla ahí, esa horrible risa – y no pude continuar porque el llanto volvió a mi, como un día de tempestad.

-Tranquila cariño, fue solo un sueño ya hablaremos mas tarde de ello.

Pero la verdad era que no habría un más tarde, al menos no para camile.
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1 Response
  1. Jade Says:

    ¡me encanta!
    sigue subiendo, por favor, me muero de ganas de saber como continua todo esto, jujuju.
    ¿Qué pasará con Leticia y Vladimir? (Espero que se queden juntos... xD)
    ¿Y que es eso de que Camile no va a volver a ver el sol? :O
    Bueno, sube pronto guapa.

    Besoos :)


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